La sustitución del luxemburgués Jean-Claude Juncker, quien desde el 1° de noviembre de 2014, es presidente de la Comisión Europea se revolvió más de lo necesario y no solo eso, sino la aparente tersura con la que normalmente se finiquita el asunto, hoy se trabó más de lo conveniente, y es que con los vientos políticos que surcan Europa, no es para menos.

Lo común para este relevo es relativamente sencillo, el presidente del Consejo Europeo que es el máximo órgano político de la Unión Europea, en donde confluyen los jefes de Estado de los hasta ahora 28 países miembros, actualmente en manos del ex primer ministro polaco Donald Franciszek Tusk, propone a sus integrantes, a uno de los eurodiputados electos durante el proceso votación llevado cabo el 26 de mayo pasado, está propuesta nace preferentemente de los congresistas del grupo parlamentario mayoritario, el Consejo con un apoyo de al menos 16 países, que representen el 65 por ciento de la población del continente, da visto bueno y envía al Parlamento, donde tendrá que ser respaldada mínimamente por la mitad más uno de los miembros, o sea 376, de 751.

Después de la elección los grupos políticos quedaron de la siguiente manera; Partido Popular Europeo 179 representantes, Socialistas y Demócratas obtuvieron 150, Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa tiene 107, Verdes-Alianza Libre Europea quedó con 70, Conservadores y Reformistas Europeos alcanzó 58, mismo numero de Europa de las Naciones y la Libertad, con 57 Europa de la Libertad y la Democracia Directa, finalmente 38 fueron para Izquierda Unitaria Europea-Izquierda Verde Nórdica, y los No Alineados son 30; por lo anterior, se supondría que la Comisión Europea debería de quedar en manos del ingeniero alemán Manfred Weber representante líder del PPE o en todo caso del literato holandés Franciscus Cornelis Gerardus María Timmermans a la cabeza de los SyD.

Galimatías en Europa

Galimatías en Europa

Tradicionalmente Donald Tusk, debió buscar el consenso con todas las fracciones parlamentarias, para que respetando las mayorías, se propusiera a un eurodiputado con altos índices de aprobación, sin embargo, esta semana que termina, convocó a una reunión “informal” a los miembros del Consejo, para plantearles un abanico nuevo de opciones para elegir los cargos dentro de la Unión, ya que si bien es cierto, la Comisión Europea empieza, y tiene que resolverse ya, la negociación es un paquete que incluye, el Banco Central Europeo, la presidencia del Parlamento Europeo, y el Alto Representante de la Política Exterior, para las cuales es necesario buscar, desde el punto de vista del polaco, un equilibrio político, geográfico, y de género. Sin duda la idea moderniza las instituciones europeas y las aleja del marasmo mental en el que cayeron.

Pero lo anterior equivaldría a dar por terminado el método spitzenkandidaten, que respeta el liderazgo del primero en la lista, para ello hay al menos dos opciones, una alternativa es hacer la propuesta dentro de aquellos que fueron electos, sin importar el partido ni el número de compañeros o apoyos que tenga en el Parlamento, con el riesgo de que podría tener poca fuerza política dentro de la institución, pero obtendría el envión desde el Consejo, la otra, abre las opciones de manera casi infinita, y se pueda elegir casi a cualquier persona, esta disyuntiva tiene algunos adeptos, como por ejemplo el partido de los verdes y los franceses aliados del presidente Emmanuelle Jean-Michel Fréderic Macron, quienes ya levantaron la mano para proponer a la danesa Margrethe Vestager, y los segundos a su paisano Michel Barnier, los dos han sido funcionarios del organismo y lo conocen, esa es una gran ventaja, ya que sin duda lo harían más eficaz administrativamente, pero podría generar distanciamiento del Parlamento, dentro del cual probablemente les constaría trabajo sacar adelante propuestas.

Con toda certeza se aproxima un verano muy complicado para la vida europea, ya que se pusieron en marcha más pistas de las necesarias, por una parte, se deberá hacer frente a las inclemencias que vengan desde Reino Unido, donde se atascó el proceso del BREXIT, que requiere que primero se pongan de acuerdo los británicos, resuelvan su embrollo y posteriormente, como sucederá, impactar a toda la política continental, y el necesario reacomodo en todas las áreas de la Unión Europea, entre ellas las comentadas, como la Comisión, la Representación de Política Exterior, el Banco, el Consejo, y el Parlamento, la otra pista es el proceso que comentamos, donde seguramente hará que los líderes nacionales se reúnan a negociar para sacar adelante los nombramientos que vienen, en un escenario con muchas aristas, intereses políticos y económicos, de cómo salgan estos acuerdos, podrán pensar en el escenario mundial, en el que han bregado por que sea tridimensional, y no solo bipolar entre Estados Unidos y China. Probablemente es la última oportunidad para competir como potencia mundial.

Sigue leyendo a José Ortíz Adame