Si en Francia son los chalecos amarillos, el movimiento social que se está dando en Hong Kong es de los paraguas amarillos, ¿algo tendrá este color?

En febrero del presente año, se presentó ante el Parlamento de Hong Kong la propuesta de Ley que permitiría regularizar los procesos de extradición de la Región Administrativa Especial que mantienen, con el resto del país, China, sin embargo, lo anterior abrió heridas, que no estaban contempladas por parte la Jefa del Ejecutivo desde 2017 Carrie Lam Cheng Yuet-ngor, y es que en apariencia esto vendría a normar un vacío jurídico que existe, ya que no hay un reglamento que valide está acción, pero por otra parte, muchos de los sectores sociales ven en la propuesta, la puerta para que Pekín lleve a sus cárceles a opositores al régimen que hoy se refugian en la península.

La polémica está a tope, y es que justo ahora se tiene que decidir sobre la extradición o no, del joven Chan Tong-kai, de quien hay severas sospechas que asesinó a su novia en Taiwán y aprovechando el hueco legal, no ha podido ser extraditado, pero gran parte de la sociedad contempla que, si esto se permite, entonces empezarán a perder terreno ante el gobierno central, lo que inexorablemente los llevaría a ser engullidos.

La actual entidad denominada Hong Kong, es un territorio relativamente pequeño, con apenas 1,104.4 kilómetros cuadrados, solo para darnos una idea, Tlaxcala que es el Estado más pequeño de la República mexicana, es casi cuadro veces más grande; es la región en la que viven 7.5 millones de personas, y cuenta con uno de los índices de desarrollo humano más altos del mundo.

Hong Kong pues, llegó a la soberanía de la Gran Bretaña, como parte de las compensaciones chinas al término de la Primera Guerra del Opio, el 29 de agosto de 1842 se firmó a bordo del barco HMS Cornwallis, el Tratado de Nankín, que había sido negociado entre el Imperio Británico y la Dinastía Qing, dicho acuerdo, otorgaba en perpetuidad a la Reina Alexandrina Victoria de Hannover (Victoria del Reino Unido), la isla de Hong Kong, posteriormente en 1860 se amplió la sesión a toda la península de Kowloon, en el año de 1898 se firmó el arrendamiento de los territorios por 99 años, que vino a ser el primer gran paso para la posterior devolución del cabo a la soberanía china, previendo el fin de la renta en 1984, Margaret Hilda Thatcher y Deng Xiaoping, firman la declaración conjunta sino-británica sobre la cuestión de Hong Kong, la cual otorgaba el regreso de los territorios mencionados, al señorío del gigante, el 1° de julio de 1997.

HUÁNG SÁN, HONG KONG

HUÁNG SÁN, HONG KONG

Lo cierto es que, durante los poco más de 150 años que esta región estuvo en posesión británica, logró un mayor desarrollo económico que el resto de lo que hoy es China, de hecho aún hoy en día, y a pesar de los grandes avances que tiene el país, siguen dándose diferencias significativas, lo anterior se contempló desde la firma de la devolución, por ello es que en 1984, las negociaciones establecieron que se conformaría por cinco décadas, una región administrativa especial, que China ha otorgado también a Macao, vamos casi a la mitad, en las que se establecía el respeto al modelo de libre mercado de producción, así como a la libre empresa, y la democracia política, lo cual no impidió en su momento, una salida del 10 por ciento de la población que temían que no se cumplieran los acuerdos.

Las protestas de estos días tienen como lección aprendida las de 2014, cuando el gobierno intentó preseleccionar los candidatos a Jefe de Gobierno, y las personas salieron a impedir que se les limitara la democracia, ahí nacieron los paraguas amarillos, pero sin duda el horizonte que no se puede perder de vista es 2047, el cual está a menos de 30 años, muchos, pero pocos para los retos que se avecinan, por eso es que más de un millón de jóvenes salen a pelear palmo a palmo esta que consideran una nueva afrenta, el 15 de junio se suspendió la propuesta en el parlamento, los reclamos no bajaron de intensidad, algunos día se intensifican.

Los próximos días serán decisivos, hace menos de un mes se conmemoraron los 30 años de los sucesos de la Plaza de Tián’ánmén, o Plaza de la Puerta de la Paz Celestial, no se puede esperar que la paciencia del gobierno chino sea infinita y es represor, los jóvenes hongkoneses hoy tienen su cita con la historia, pero si se radicalizan para vandalizar, como ya está pasando, sin duda perderán el gran apoyo y la simpatía social que tienen, no solo en su pueblo, sino internacionalmente.

 

 

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