Históricamente, Asia Central ha sido una región del mundo, en la que Estados Unidos mantiene una política exterior, lo menos errónea, durante muchos años subvencionó y protegió a Saddám Husayn Abd al-Mayid al-Tikrítí, como líder de Iraq, con el propósito de hacer frente a Irán, quien les cumplió con creces, al mantener una guerra, que se prolongó durante toda la década de los ochenta del siglo pasado, durante esa época también, se apoyó a los ejércitos guerrilleros de los talibanes, que hacían frente a la invasión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a Afganistán; en ambos casos, los resultados fueron desastrosos para los norteamericanos, los llevó a una guerra con el primero, y al peor ataque que han tenido en su territorio, con consecuencias que a la fecha no hacen corte de caja, con los segundos.

Dentro de esta estrategia de alianzas equivocadas, una que se mantuvo durante muchos años en el área, fue con los Persas, donde utilizaron los servicios de su Majestad Imperial, Shahanshah (Rey de Reyes), el Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlaví, como alfil dentro de la geopolítica de la zona, que incluía la protección de Israel y la contención del resto de los árabes; por esos servicios, los estadounidenses pagaron muy bien, no solo auxiliaron y solaparon al Aryamehr (Luz de los Arios), hasta su derrocamiento por la Revolución Islámica, en febrero de 1979, sino que en su momento, Irán tuvo el ejército más poderoso de la región, ello sin contar, el fomento y apoyo a la industria petrolera que enriqueció a la oligarquía del país.

Irán, con tiento

Irán, con tiento

Con el triunfo de los Ayatolas, quienes son los líderes supremos de la religión musulmana vertiente chií, que congregan aproximadamente al 10 por ciento de los seguidores de Al-láh, encabezados por Ruhollah Musaví Jomeini, el distanciamiento no se hizo esperar, teniendo como paradigma el secuestro de la Embajada yankee en Teherán, lo que se respondió con un boicot para la comercialización del crudo iraní, al que solo se permitió la venta para uso “humanitario”, a cambio de medicinas y alimentos.

Irán es un país territorialmente casi como México, alberga 83 millones de habitantes, y desde 1979 a la fecha, ha tenido dos líderes, el mencionado triunfador de la revolución, y Alí Hoseiní Jamenei quien a la muerte del primero en 1989, y hasta el día de hoy, mantiene el mando de las fuerzas armadas, de la política exterior y del Consejo de Guardianes, integrado por doce alfaquíes (expertos en jurisprudencia islámica), quienes aprueban o no, las leyes que emite el Parlamento; hoy en día el Presidente de la Ýomhuri Eslámi, es Hasán Rouhaní, considerado dentro de la diplomacia el Sheij (reservado para quien alcanza la perfección, en; edad, conocimiento, sabiduría, espiritualidad, y guía), es un moderado, que estudió su doctorado en derecho constitucional en Glasgow Caledonian University, gobierna desde 2013, buscado distender las relaciones internacionales de su país, sin duda alguna, el logro más importante, fue negociar exitosamente el regreso al mercado petrolero internacional, que representa el 80 por ciento de las exportaciones, especialmente dirigido a China, Japón, Turquía, India y Corea del Sur.

«…en ambos casos, los resultados fueron desastrosos para los norteamericanos, los llevó a una guerra con el primero, y al peor ataque que han tenido en su territorio, con consecuencias que a la fecha no hacen corte de caja, con los segundos.»

Los últimos años la economía ha tenido sus variopintos, la inflación de 2016 fue del 14 por ciento, si bien no reportan al ranking del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, se calcula que la población en pobreza extrema llega al 11 por ciento, en ese mismo porcentaje está situado el desempleo, pero entre los jóvenes llega al 28, y la moneda, el Rial tuvo una devaluación de 13,000 a 35,000 por dólar, en un lustro, los anuncios de inicio de año, en que la gasolina aumentará un 50 por ciento, así como las sumas destinadas a los asuntos religiosos y militares, desataron el coraje de la gente, especialmente en Kermanshah, al sureste del país, donde hay importantes asentamientos de habitantes sunitas y kurdos, los cuales han manifestado su descontento con estas medidas, además han aprovechado para dejar en claro su rechazo a la política de apoyo al régimen de Siria, de mayoría sunni, pero con gobierno chií.

La situación en la región es compleja, y Estados Unidos como ya es costumbre, está siguiendo una estrategia equivocada, en épocas recientes; el reconocimiento de Al-Quds como capital de Israel, el castigo a Pakistán, retirándole ayuda hasta por 255 millones de dólares, aduciendo que no colabora en la lucha contra el terrorismo, el alejamiento con Turquía, por declaraciones, de la no democratización del país asiático-europeo, así como el enquistado conflicto sirio, el reposicionamiento de Rusia en la zona, que ya salió a la defensa de los Persas, hacen que la política hacia Irán que es muy probable que cuente con armas nucleares, deba de ser analizada con tiento, y no con la ligereza y chunga como el botón nuclear y Corea del Norte, aquí el asunto si es muy serio.

 

Sigue leyendo a José Ortíz Adame