Sin lugar a dudas, uno de los pocos países en todo el mundo, que hace buena simbiosis (perfectible), entre lo que coloquialmente podríamos llamar el mundo occidental y el mundo árabe, es Marruecos.

´Es la nación africana más cerca a Europa, a solo 14,4 kilómetros, durante muchos años fue el paso más seguro y fácil de los migrantes de su continente al norteño,  de hecho algunos simplemente cruzaban caminando, o brincando un valla metálica, muy lejana de ser un obstáculo para adentrarse en las posesiones españolas en Ceuta o Melilla, hoy ya no es así, actualmente la salida por Marruecos, es a mar abierto, intentando llegar a las Islas Canarias o, a territorio portugués, cualquiera de estas opciones tienen un 99 por ciento de posibilidades de terminar con la vida de quienes así lo intentan.

Estamos hablando de uno de los lugares del globo terráqueo más antiguos, habitado originalmente por los semi-nómadas bereberes, y después por los árabes, fenicios, sefardíes, judíos y africanos subsaharianos, actualmente es el sitio en donde hay la constancia más vieja del homo sapiens, y muy pocas circunscripciones tienen cuatro ciudades imperiales; Fez, Marrakech, Mequínez y Rabat, la primera de ellas, fastuosa, mágica, olorosa y tradicional, aparece ya en los mapas más arcaicos del mediterráneo.

La familia bereber de los Almorávides, reemplazaron a los Idrisíes árabes, dando a partir de entonces esplendor al reino y extensión al territorio, llegando hasta al-Ándalus, actualmente el decimoctavo Rey de la dinastía Alauí, Sídí Mohamed be el-Hasán ben Mohamed ben Yusef el-Alauí, Mohamed VI, gobierna el país, que sus ancestros le heredaron desde 1666, se dicen descendientes del profeta Abú l-Qásim Muhammad ibn ´Abd Alláh ibn ´Abd al-Muttalib ibn Hásim al-Quraysí, Mahoma, a través de su hija Fátima az-Zahra y su yerno Alí Ibn Tálib.

Mohamed VI, quien el próximo año celebrará veinte años en el trono, ostentando además el cargo de líder religioso de los fieles, supo reaccionar rápido en la primavera árabe, que derrocó varios gobiernos y dictaduras en la región, reformó la constitución inmediatamente, respondiendo sino de forma total, si satisfaciendo las demandas de empleo, igualdad, justicia social, vivienda, educación y salarios más altos, y lo que no pudo cumplir, lo complemento con represión por parte del ejército, que le dio muestra fehaciente de su fidelidad, lo que le permitió mantenerse en el poder, casi sin ningún problema.

Nos acercamos a Marruecos, porque sin ser un ejemplo a seguir en su orden de gobierno y su régimen social y religioso, como decíamos en un principio, ha logrado importantes avances en la socialización de un país multiétnico, con innumerables matices, que no le han impedido acercase a los parámetros que pide occidente en muchos temas como democracia, pero sin abandonar sus orígenes y creencias, que siguen arraigadas, sin lugar a dudas, es la nación africana con costas al mediterráneo, que mayor desarrollo económico tiene y que está logrando el equilibrio, sin dejar de reconocer, que falta mucho por hacer, especialmente en los temas de equidad de género y derechos humanos.

La pregunta sería, ¿por qué la Unión Europea, no ha adoptado a Marruecos?, con la inyección de recursos económicos por ejemplo, en turismo, cuenta con 1,800 kilómetros de litorales, de los cuales 500 son en el mar que comparten africanos y europeos, los otros 1,300 pertenecen a la zona atlántica, que pueden ampliarse a  3,000 kilómetros, si se suman los litorales del Sahara Occidental, son costas espectaculares como esauira o safí, para no hablar de cruzar el Atlas, en el recorrido de Fez a Marrakech.

Si se aprovecha el desarrollo limitado en turismo que ha logrado Marruecos, y se destinan recursos a una de las industrias más importantes del mundo, se genera una dinámica en que todos ganaremos, se logra empleo y mejoría en la calidad de vida en uno de los país más maravillosos del mundo, y por otra parte, se desincentiva el riesgo cada vez mayor que la migración africana tiene que correr por buscar el sueño de Europa.

Evidentemente no es la solución definitiva, habrá que afinar detalles y negociar posturas hasta hoy infranqueables, pero los pasos en ese sendero urge comiencen a darse.

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