Algo en lo que todos podemos estar de acuerdo (nunca faltará quien no), es que la migración internacional debe de ser un asunto opcional, que alguien decida cambiar de lugar de residencia porque se siente más cómodo en la playa que el valle donde nació, o que busque moverse porque tiene ganas de especializarse en su estudio y trabajo, o simplemente porque le gusta más un pueblo allende sus fronteras.

Lo que no puede ser, lo que no puede seguir sucediendo, no solo eso, lo que no puede crecer más, es la diáspora por la búsqueda de libertades sociales, políticas, culturales, religiosas, por perseguir el bienestar económico, que se tenga prácticamente que huir, que es diferente a migrar, de la desolación alimenticia, de la falta de oportunidades laborales, por una necesidad de tener un refugio. Indudablemente que ya vamos muy tarde en la búsqueda de soluciones a tan terrible problemática, nos hacen falta propuestas imaginativas, audaces, no debe haber cabida a las soluciones fáciles, que buscan el aplauso momentáneo o el triunfo en una elección, que al paso del tiempo solo provocaron más desesperación y frustraciones.

México ha sido un país de migrantes o mejor dicho de huidos, tanto que han llegado a nuestro territorio, como los millones que han salido, por ello es que durante muchos años, especialmente casi todo el siglo XX, nuestra nación buscó, negoció, pidió y rogó, por un acuerdo migratorio que diera protección, seguridad laboral, y jurídica a nuestros paisanos, que se veían en la necesidad de buscar la vida especialmente en Estados Unidos, fue muy poco lo que se pudo conseguir, un programa bracero que duró de 1942 y hasta que el carismático presidente John Fitzgerald Kennedy decidió dar por terminado, y de ahí en adelante una serie de leyes migratorias como la Simpson-Rodino, que provocaron que los indocumentados quedaran a la deriva de los empleadores y de los gobernantes, ello obligó a que la Secretaria de Relaciones Exteriores azteca se viera en la necesidad de generar la red consular más grande del mundo, como ningún país tiene en otro, al día de hoy cincuenta, aun así la verdad no es suficiente.

Migración Internacional Opcional

Migración Internacional Opcional

Por la misma razón, es que México no puede general leyes persecutorias que lastimen a los desplazados que llegan al país, al menos algo de coherencia debe de existir, si pides que respeten a tus chic@s que se van, respeta a los chci@s que llegan. Sin embargo, lo cierto es que todos los mecanismos que se han diseñado para evitar que los indocumentados especialmente centroamericanos lleguen al país han fallado, como por ejemplo los Acuerdos de Tuxtla Gutiérrez, que buscaban arraigar a las personas en sus lugares de origen, a través de la generación de infraestructura de manera conjunta entre los países del Triangulo del Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras), Nicaragua y México, que avanzó muy poco, por no decir nada, especialmente porque nunca se pudo salvar el obstáculo de la desconfianza, de la misma manera el Pacto de San José, que Hugo Rafael Chávez Frías decidió terminar, de la imaginación de Vicente Fox Quesada nació el Plan Puebla-Panamá que murió sin nacer, y así una serie de fracasos en los que nadie puso más interés que el momento de la foto.

Lo anterior desde mi punto de vista tiene dos errores medulares; primero, la verdad es que pocos, muy pocos, casi nadie, tienen como destino nuestro país, solo quieren pasar para llegar a su meta que es Estados Unidos, nuestro territorio es un lugar de tránsito, y debe de verse así, no como el destino final; segundo, si bien es cierto, la mayoría de los indocumentados que llegan a México tienen como origen Centroamérica, hay miles que son; afganos, bangladeshíes, congoleños, cubanos, haitianos, hindúes, nigerianos, pakistaníes, se han contabilizado hasta sesenta nacionalidades diferentes, por lo que obviamente los mecanismos del tipo de los comentados, aunque funcionaran bien, que no lo hicieron, darían salida a parte del problema. Lo anterior porque, la semana que termina, se dio a conocer el Plan de Desarrollo Integral para El Salvador, Guatemala, Honduras, y México, que parte en la misma sintonía de los anteriores, con el agregado de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y su Secretaria Ejecutiva la bióloga Alicia Bárcena Ibarra, tan cercana al presidente mexicano, que se nominó para su gabinete, sin por ahora, llegar.

La intención del Plan es buena, tiene cuatro pilares, Desarrollo Económico, Bienestar Social, Sostenibilidad Ambiental, y Gestión Integral del Ciclo Migratorio con Seguridad Humana, a decir de los propios constructores es solo una hoja de ruta en la cual se buscará el concurso monetario de países como Estados Unidos y Canadá, para general polos de desarrollo, ya que la falta de empleo y los ingresos bajos, son las principalísimas razones por las que la gente sale, sin embargo el infierno está lleno de buenas intenciones.

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