A lo largo de la historia de la humanidad, las mujeres y los hombres, hemos salido de nuestro lugar de residencia, por diversos motivos, buscando mejores condiciones de salud; proteger nuestra integridad física; las cuestiones religiosas, cuenta innumerables salidas; por asuntos o persecución política; los argumentos familiares, también han provocado que la gente se aleje de su vivienda; la diferencia étnica es una razón más; las guerras han sido un elemento para grandes diásporas; así como las catástrofes naturales; la economía, buscando mejores condiciones de vida, han provocado grandes movimientos de personas, todas ellas, entre las causas más recurrentes.

Pese a ello, durante muchos años la migración, fue considerada como algo extraordinario y sorprendente, de hecho, en muchas ocasiones se hablaba, “del fenómeno migratorio”, sin embargo, hoy en día, ya no estoy tan seguro, que esto siga aplicando, ya que su recurrencia es cada día mayor, y lo vivimos como una analema, que considero no es.

Si decimos, que en la actualidad el 3.5 por ciento de la población del mundo es migrante, probablemente sin que sea la intención, estemos enviando un mensaje equivocado, ya que pareciera poco, pero si ponemos que son 261 millones de personas, las que han tenido que abandonar su lugar de origen, o si decimos que es más que todos los habitantes de Indonesia, que es el cuarto país más poblado del mundo, eso nos puede ayudar a ponerlo en perspectiva. Solo en lo que va del presente siglo, los migrantes internacionales se han incrementado un 50 por ciento; de este total el 38 por ciento son asiáticos, el 26 europeos y el 17 americanos, los africanos son los menos, 14 por ciento, asombroso.

Lo anterior en parte explica, por qué en los últimos años, las posturas globales han pasado de una contemplación semi estática, al replanteamiento de las administraciones públicas en diferentes países, la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea, el triunfo de Donald John Trump en Estados Unidos, así como los avances importantes que han tenido los partidos nacionalistas en Austria, Francia, y Bélgica, son evidentes formas de expresión, que rechazan la saturación de los servicios sociales, las dificultades para la consecución de empleos, y son el claro reflejo de la pereza imaginativa y gerencia de largo alcance, que representaría tener políticas claras de impulso y capitalización de esa riqueza que significa, incrementar la fuerza de trabajo, la creación de nuevos proyectos, la diversidad cultural, social y económica, que trae quien llega. Simplemente recibes un capital, que no tuvo un costo de formación.

Si revisamos los datos podemos encontrar cosas importantes, los países con más inmigrantes son, en súper primer lugar, Estados Unidos con 47 millones de personas, en segundo sitio Alemania y Rusia con 12, Arabia Saudita ha recibido 11 millones de personas, Reino Unido 9 millones, Emiratos Árabes Unidos, Francia y Canadá 8, un millón menos Australia y 6 España; a simple vista resaltan cosas interesantes, como por ejemplo, que salvo Rusia, los demás son países en los que hay una renta económica, digamos alta, que los norteamericanos reciben una cantidad muy superior a cualquiera, de hecho, se requiere a los cinco siguientes países para superarlos, lo que evidentemente habla de que el sueño americano sigue vigente.

Un dato que llama poderosamente la atención, es la de aquellos países, en los que la población extranjera es mayor o igual a la local, en los Emiratos Árabes Unidos el 89 por ciento de la población es fuereña, en Catar el 76 por ciento, Kuwait destaca con el 74, Liechtenstein 62, Andorra el 60 por ciento, Macao el 58, en Mónaco 55 por ciento de habitantes, vienen de fuera del principado, Bahréin 51, Singapur el 46 y Luxemburgo 44 por ciento; aquí cabe destacar, que en realidad todos, son estados muy pequeños territorialmente hablando, la notable presencia de los países Árabes, y de los paraísos fiscales europeos.

Si bien es cierto, la cuantificación de los que salen es complicada, ya que en la inmensa mayoría de los casos no se avisa, los cálculos más aproximados, nos dicen que, la India tiene una diáspora de 14 millones de personas, México 13, Rusia 11, de China han salido 10 millones de habitantes, Bangladesh tiene 8 millones de emigrantes, de Pakistán, Ucrania, y Filipinas 6, y del Reino Unido y Afganistán han abandonado cada país, 5 millones; en esta serie, es notoria la salida de personas de las cuatro primeras naciones, que están catalogados como economías emergentes, que la gran mayoría son asiáticos y sobre todo brinca el dato de Reino Unido.

Evidentemente todo ello tiene implicaciones políticas, sociales y culturales, sin duda alguna, el impacto mayor es en las economías, tanto de los países que pierden sin lugar a dudas, su capital más valioso, así como los que reciben este cumulo de pensamiento, y brazos de trabajo, a pesar que algunos estúpidamente lo consideren carga.