La semana que terminó, trajo para los mexicanos la elección de un nuevo gobierno, si bien es cierto el triunfo de Andrés Manuel López Obrador se vislumbraba desde hace algunos meses, la contundencia, y la distancia entre sus más cercanos rivales fue lo que sorprendió a muchos, que no solo le da el poder ejecutivo, sino que él, y su partido Movimiento de Regeneración Nacional, tendrá el control de las dos cámaras legislativas, aproximadamente el 60 por cien de los escaños en cada una de ellas, lo que le permitirá cambiar cualquier ley federal, pero no la Constitución, que requiere el 75.

 

Uno de los aspectos que ha generado mayor expectativa es el de las Relaciones Internacionales de México, hay observadores que piensan que no habrá modificaciones sustanciales, y en cambio los hay quienes creen, viene una redirección especialmente buscando un mayor acercamiento con América Latina.

 

Tradicionalmente  la Política Exterior Mexicana, estuvo basada en siete principios, que fueron elevados a rango constitucional a mediados de la década de los ochenta, por el entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado, siendo secretario de relaciones exteriores Bernardo Sepúlveda Amor; Autodeterminación de los Pueblos, No Intervención, Solución Pacífica de las Controversias, Proscripción de Amenaza o uso de la Fuerza en las Relaciones Internacionales, Igualdad Jurídica de los Estados, Cooperación Internacional para el Desarrollo y  Lucha por la Paz y la Seguridad Internacional; bases que  emanan de la historia de México y su circunstancia internacional.

El ahora presidente electo, antes de iniciar formalmente su campaña, presentó un gabinete en el que figuraba Héctor Vasconcelos Cruz como Canciller, culturalmente muy calificado, hijo de José Vasconcelos Calderón y de Esperanza Cruz Vásquez, el padre literato y sin duda el oaxaqueño que más ha hecho por la educación de este país en tiempos modernos, ella la mejor pianista en la historia musical de México; se dice que antes de aprender a leer, supo interpretar las notas musicales, estudió la licenciatura en ciencias políticas y relaciones internacionales en Harvard, la maestría en historia en Cambridge, y estudió el doctorado en Oxford, estado ligado a laboralmente al Festival Internacional Cervantino, Operalia que fundó y dirige el tenor José Plácido Domingo Embil, y en el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, durante el gobierno de Vicente Fox Quesada, fue Embajador en Dinamarca, concurrente en Noruega e Islandia, donde tuvo un bochornoso incidente etílico, que en su momento se rumoró fue la causa de su cese.

 

Entre diciembre de 2017 y el día de la elección, algo pasó, algo cambió, alguien llegó, y sin haber tomado protesta como canciller, fue destituido y nombrado en su lugar, cuando aún faltan 140 días para la toma de protesta (se tiene la transición más larga del mundo) Marcelo Luis Ebrad Casaubon.

 

La primer llamada de atención, se dio a raíz del triunfo de López Obrador, cuando lo nombró encargado de asuntos internacionales, eso impulsó los comentarios de que sería el canciller, esto da un matiz político a la Secretaría de Relaciones Exteriores, es egresado de relaciones internacionales del Colegio de México y tiene especialidad en administración pública de la École Nationale d´administration de Francia, desde muy joven ligó su carrera al mejor amigo de Carlos Salinas de Gortari, Víctor Manuel Camacho Solís, tío del actual mandatario de Chiapas Manuel Velasco Coello, llegando a ser el secretario general del Departamento del Distrito Federal, en el tiempo que fue gobernado por su protector, al que siguió como subsecretario durante el mes que fue canciller, posteriormente pasó del partido revolucionario institucional, al verde ecologista, al de encuentro social, y posteriormente al de la revolución democrática, donde se acercó a AMLO, quien lo nombró secretario de seguridad pública, donde sin lugar a dudas, aún pesan en su conciencia, la muerte de dos policías federales, a los que abandonó a su suerte en Tláhuac, eso no impidió que fuera arropado y postulado como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, bajándose de la posible candidatura por la presidencia, para dar paso al segundo intento de López Obrador; un político pues.

 

Las aristas para interactuar con el mundo son muchas, hoy los paradigmas internacionales son; la seguridad, las guerras entre naciones, y las revoluciones internas, control del terrorismo y narcotráfico; el cuidado del medio ambiente, a través  de los acuerdos mundiales, así como hacer lo propio con la flora, la fauna y el agua interior, además de vigilar los bienes comunes, como el espacio, los mares, la Antártida, en los que la soberanía juega un papel más laxo, lo mismo sucede, con el respeto internacional a los derechos humanos, la búsqueda solución a los refugiados, así como las migraciones de las que México es un país por el que transitan, acoge y envía, además no se puede dejar de lado los temas tradicionales y el contexto económico, la búsqueda de mayores inversiones,  comercio, turismo, que impactan directamente en el desarrollo nacional.

 

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