El 11 de noviembre de 1918, día en que finalizó la Primera Guerra Mundial con ella también terminó la existencia de cuatro imperios, alemán, austrohúngaro, ruso, y otomano, este último, en su búsqueda por hacer un frente contra la Gran Bretaña que estaba dominando lo que ellos consideraban su espacio vital, y la soberbia del líder de los jóvenes turcos el ultra nacionalista Ísmail Enver, así como la estulticia del emperador Reshid Effendi Mohammed V, los llevó a aliarse con los germanos, con ello anclaban cientos de años de historia y poderío, a una aventura en la que no tendrían el control del resultado.

 

Al finalizar la gran guerra, tienen que reconformar la estructura de la nación, bajo el liderazgo de Mustafá Kemal Atatürk (padre de los turcos), quien en su primer acto de fuerza política, abole en 1922 el sultanato que tenía más de 600 años, funda la República de Turquía siendo su primer presidente y firma los acuerdos de Lausana en 1923, con los cuales se establecen las fronteras con Grecia y Bulgaria, además de la renuncia sobre Armenia, Chipre, Egipto, Irak, Siria, Sudan, y acepta que los territorios del Kurdistán se dividan entre diferentes países, perdieron pues.

 

En el caso que nos ocupa, el articulo XV del convenio mencionado, establece la soberanía griega en el archipiélago del Dodecaneso, que consta de 163 islas, 12 principales; Astipalea, Cos, Kálimnos, Karpatos, Kasos, Kastelorizo, Leros, Nisiros, Patmos, Rodas, Symi, y Tilos; todas ellas ínsulas ubicadas en el Mar Egeo, que une y divide a las dos naciones, si bien el contrato fue ratificado en 1932 y 1947, lo cierto es que la posición de algunos de estos territorios helenos como Nimos, casi dentro de territorio otomano, provoca choques entre gobiernos en los que no hay semana, sin que se acusen de invasión marítima.

 

En los últimos meses se han intensificado las reuniones al más alto nivel entre los dos países, primeramente Recep Tayyip Erdogan visitó Atenas, ciudad que hacía más de 65 años que un mandatario de Turquía no visitaba, y hace unos días Alexis Tsipras estuvo en Ankara pagando la visita, lo que les ha permitido revisar la agenda de problemas no con optimismo desbordado, pero si con el ánimo de solucionar lo que se pueda y avanzar en lo complicado.

 

Hay cosas que van bien, como por ejemplo la participación conjunta en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como el provecho que ambas naciones pueden sacar del turismo internacional mediante el establecimiento de un sistema de ferris y un tren rápido entre Salónica y Estambul, el hallazgo de petróleo y gas en la zona del Egeo pone las cosas en “sana” tensión, porque ambos quieren los beneficios de la explotación que podría salir de la riqueza submarina, sin embargo, la propuesta del gasoducto trasadriático pareciera dará ganancias a ambos países.

 

Algunos problemas con avances cortos son; las llamadas zonas grises, en las islas del Dodecaneso, Turquía insiste en una renegociación, ya que argumenta que en muchas de ellas la población es mayoritariamente otomana y eso invita a su regreso, Grecia responde que es tema que se finiquitó desde hace casi un siglo en Lausana, Suiza; otro asunto tiene que ver con la entrega de ocho militares que participaron en el intento de golpe de estado en Ankara hace dos años, Atenas ya dio asilo político a tres, pero cinco pueden ser devueltos inmediatamente, digamos están en la picota.

 

Complicaciones sin logros concretos, pero con soluciones al alcance; las diferencias con el tráfico aéreo, y es que un vuelo local para Grecia, entre las islas de Rodas y Lesbos atraviesa territorio turco, ellos solicitan que se les pida permiso para el tránsito, lo que para los helenos es improcedente, pero tendrán que hacerlo, y la cuestión migratoria, en donde cuando los otomanos quieren presionar a la Unión Europea, dejan abierto el paso de refugiados especialmente sirios a las islas griegas, que les permite instalarse en Europa, en ello hay freno total

 

Lo bueno de lo malo, se da especialmente en Chipre que es una isla geolocalizada exactamente a 113 kilómetros al sur de Turquía, reconocida desde 1960 como miembro de la Organización de Naciones Unidas (ONU), una parte importante de la población es grecochipriota, y la otra asentada en el 37 por ciento de la ínsula es turcochipriota, en 1974 la invasión de los coroneles griegos, motivó a los otomanos a establecerse en ella y declarar la República Turca del Norte de Chipre, según para evitar la apropiación griega, partiendo en dos la tercer isla más grande del mediterráneo y la cual durante siglos fue el punto de unión entre africanos, asiáticos y europeos, hoy Chipre que desde 2004 fue aceptada en la Unión Europea, tiene un coctel de griegos, turcos y británicos, quienes poseen dos bases militares aéreas Acrotiri y Dhekelia, complicado de resolver al corto plazo.

 

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