Resulta que sí, pero no, se llevará a cabo la multicitada entrevista, entre los presidentes de México y Estados Unidos, justo un año después de su primera programación, a finales de enero de 2017, ambos países comparten la décima frontera más larga del mundo 3,152 kilómetros, y la que indudablemente tiene el mayor paso internacional de gentes, el año pasado cruzaron solo de forma documentada, 42 millones de personas.

La relación entre los dos líderes no ha sido fácil, desde que Donald John Trump era candidato, y el gobierno de Enrique Peña Nieto en un intento iluso, de matizar las propuestas electorales del republicano, especialmente las relacionadas con la construcción de un muro fronterizo a coste de los mexicanos, la expulsión de millones de residentes inmigrantes en la unión americana, así como la cancelación del Tratado de Libre Comercio que está firmado además con Canadá; lo invitó, a la residencia oficial de Los Pinos en la Ciudad de México.

Dicha conversación el último día de agosto del 2016, vino a conmover a la sociedad mexicana, que no daba crédito a los comentarios del personaje, en la casa del mandatario mexicano, lo anterior tuvo costos para los principales protagonistas, la primera en firmar su sentencia de salida fue la entonces Canciller Claudia Ruíz Massieu Salinas, por osar interpelar a tan distinguido huésped en su encuentro, después fue el promotor de la idea, Luis Videgaray Caso, quien era el Secretario de Hacienda y Crédito Público, y alardeaba de tener una estrecha relación con Jared Corey Kushner, esposo de Ivana Marie Trump, y uno de los hombres más cercanos al candidato, fue él quien operó el acercamiento, y si bien nunca dejó de pertenecer a la élite del poder, su regreso a los ministerios se dio con bombo y platillo, solo tres días antes de cumplir cuatro meses, fuera del presupuesto.

Ahora como encargado de la Política Exterior Mexicana, el nuevo ocupante de la oficina principal de Plaza Juárez 20, recibió la encomienda de buscar por todos los medios, la reestructura de la relación, por lo que de manera inmediata y solo el tiempo que tardó en tramitarse el plácet, se envió a Gerónimo Gutiérrez Fernández como Embajador Plenipotenciario a Washington, además se dio prioridad ultra, a lo que sería la comentada primera reunión con Donald Trump, solo siete días después de haber tomado posesión de la Casa Blanca, lo que fue impedido por su excelsa estulticia y desconocimiento elemental de las normas básicas del comedimiento hacia otras personas o países, como ha quedado refrendado en múltiples ocasiones, en los 13 meses que gobierna, en aquella oportunidad lo que detonó la cancelación de la cita fue la terquedad de que los mexicanos paguemos el muro que planea construir.

Una relación con la intensidad que tiene la México-Estadounidense, no se puede permitir el lujo de cero contacto entre los mandatarios, por lo que a lo largo de este tiempo ha habido, diversas llamadas telefónicas, así como algunos breves diálogos en cumbres multinacionales, como las de Hamburgo, Alemania en la reunión de G-20, o en Da Nang (Tourane), Vietnam, durante el XXV Foro de Cooperación Económica Asía-Pacífico, en las que tuvieron oportunidad de entrevistarse de forma privada e intercambiar opiniones sobre los temas de la agenda bilateral.

A inicios del mes de febrero con la visita del Secretario de Estado a nuestra nación, Rex Wayne Tillerson, comenzó a madurar la posibilidad de una entrevista, que inicialmente se programó para los dos últimos días del mismo mes en la Casa Blanca, se anunció y se preparó la posible agenda, que incluiría, la lucha conjunta contra el crimen organizado, el combate al narcotráfico, la solicitud de Trump a Peña, de que se reforzara la frontera sur de México, especialmente para impedir el regreso de los pandilleros expulsados de la Mara Salvatrucha, especialmente los MS13 a California, obviamente el tema de la migración mexicana hacia Estados Unidos y la renegociación del Tratado de Libre Comercio, que justo en esas fachas, estaría llevando a cabo su séptima ronda.

En el ambiente había extrañeza y preocupación, por la frágil posición del presidente mexicano y del país mismo, ante la ambivalencia del norteamericano, en momentos en que la debilidad del Peña Nieto es manifiesta y altamente vulnerable, a cuatro meses de la elección presidencial, a la que llega seriamente cuestionado por la altísima percepción en inseguridad y corrupción. El “José María Morelos y Pavón”, ya tenía su flight plan filing diseñado, sin embargo, el martes 20, hubo una llamada en la que se suponía los dos presidentes, afinarían su próximo encuentro, pero algo pasó, y la cita entró en un in pass, por lo que nuevamente se usará un foro multilateral para dialogar, y se aprovechará la VIII Cumbre de las Américas en Lima, Perú, para saludarse a mediados de abril.

 

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