Rusia, la Autocracia

Rusia, la Autocracia

Esta semana que termina Rusia en general y Moscú en particular, se movilizó para luchar contra un acto más de terrorismo de estado al que lamentablemente ya nos tiene acostumbrados Vladimir Vladímirovich Putin, y es que el reportero moscovita de 36 años Iván Valentinovich Golunov, destacado por denunciar en sus escritos la corrupción en la administración pública nacional, fue detenido por tener cargos, evidentemente inventados, de tráfico de drogas, si bien lo liberaron cuatro días después, no fue por una cncesión gratuita del gobierno, sino por la presión de los jóvenes que salieron a las calles a protestar de forma inédita por la arbitrariedad, a cuatrocientos de ellos les costó el ser encarcelados, por manifestarse sin permiso.

Del año 2016 a la fecha, las diferentes policías rusas han podido detectar y se ha documentado, que al menos 9 críticos al régimen, contando a Golunov, también se dedican a la venta de drogas, entre los que destacan Zalaudi Geriyev, reportero en el Cáucaso, Taisiya Vital’evna, líder de la organización Otra Rusia, Oyub Salmanovich Titiyev, activista por un memorial en Grozny Chechenia, y el opositor Sergey Reznikov, se me ocurre que por elemental coherencia de metas y objetivos, sí te vas a dedicar a trabajar por una causa que luche contra los atropellos del gobierno, la que esta sea, ¡¡¡¡¡al menos en ese tiempo, no vendas drogas!!!!!, digo.

El 9 de agosto de 1999, cuando Boris Nikoláievich Yeltsin, nombró al abogado egresado de la Universidad Estatal de Leningrado, Vladímir Vladímirovich Putin, como Presidente del Gobierno Federal de Rusa, le abrió la puerta para que el 31 de diciembre que renunció, fuera por ministerio de ley, quien ejercería las funciones de Presidente de la Federación Rusa de forma interina, lo que duro hasta el término del mandato el 7 de mayo del 2000, previo proceso electoral, al día siguiente, comenzó su propia gestión, la cual concluyó ocho años después, habiendo ganado la reelección intermedia. Dimitri Anatólievich Medvédev, lo sucedió en el encargo los siguientes cuatro años, pero nombró a Vovka, presidente del Gobierno, por lo que indudablemente siguió siendo el hombre fuerte del país, así que cuando se volvió a presentar como candidato en las elecciones de 2012, no tuvo problemas en ocupar oficialmente nuevamente el cargo; lo cierto es que esta fortaleza política le ha permitido en los últimos 20 años, ejercer el poder aun violando los derechos humanos, y no solo eso, hasta en su caso instrumentar leyes que flagrantemente violan las más elementales normas de civilidad social.

La situación más extremo tal vez sea cuando a inicios del 2017 se aprobaron las leyes en las que los varones no comenten delito y solo será una falta administrativa, cuando golpeen a su esposa o a sus hijos, arañazos o heridas superficiales no cuentan, solo se deberá pagar una multa de 533 dólares, por supuesto se aclara que siempre y cuando, no le deje moretones o no sea reincidente en la misma persona a lo largo de un año, simplemente una estupidez.

Se calcula que entre 12 y 14 mil mujeres mueren cada año por violencia intrafamiliar en dicho país, una mujer cada 40 minutos, pero a decir de Vladímir Putin, el Estado tiene una descarada injerencia en la familia, además con ello se despresuriza el cúmulo de denuncias que se encuentran rezagadas en los juzgados, en un país en donde la violencia intrafamiliar no se persigue de oficio y se calcula que el 90 por ciento de este tipo de delitos no se denuncia. En la versión del Presidente, no es posible encarcelar a un padre porque le da unas nalgadas que seguramente merecía a su hijo, además si hoy le pega a uno, y en un mes a otro vástago o a la esposa, no es reincidente sobre la misma persona, es atroz.

Las cosas en Rusia se mueven lentamente y cada vez se conocen más atropellos que se comenten desde la autoridad, finalmente en días pasados por fin se ordenó por parte del presidente una investigación sobre la detención de Golunov, y se instruyó la destitución de dos mandos policiales, además de poner en investigación al cuerpo policiaco que detuvo al periodista, si bien en todos los casos relatados se ha documentado la falta de honradez en estas detenciones, por primera ocasión se investiga y se destituye a los infractores. Es lo menos que se podría esperar de un presidente que el año pasado gano con el 77 por ciento de los votantes. Así las cosas.

Sigue leyendo a José Ortíz Adame