En el 2011 vimos una serie de movimientos y protestas que cimbraron a los países árabes, el mundo con asombro fue testigo, de marchas, consignas, levantamientos y guerras civiles, que vinieron a cambiar la vida de millones de personas, especialmente en Argelia, Egipto, Jordania, Libia, Omán, Túnez, y Yemen, en algunos de ellos hubo cambios radicales de régimen, en otros solo un proceso de gatopardismo, pero en Siria, la escisión se dio desde la milicia, creándose el Ejercito Libre Sirio, al mando del Coronel de la fuerza aérea Riyad Mousa al-Asad.

 

Si bien es cierto, todos los movimientos revolucionarios son multifactoriales, en el país de Alepo, se conjugaron con más fuerza que en ningún otro, fue la oportunidad para que salieran a flote, las divisiones religiosas, las luchas geopolíticas de oriente cercano, y el encono generado por la dictadura familiar de los al-Ásad. Este conflicto ha provocado entre otras cosas, una diáspora de al menos 5 millones de personas, de una población que se estimó en 2015, es de 19 millones.

 

El carisma, magnetismo y la fuerza política, que tuvo Gamal Abdel Nasser, provocó que los árabes en su mayoría se rindieran ante su liderazgo y guía, si además se conjuga la necesidad de enfrentar a Israel, se puede entender que Egipto y Siria conformaran la República Árabe Unida en 1958, lo que encerraba geográficamente al estado judío. El experimento duró poco y la separación llegó en solo tres años, pero dejó a los sirios en un tobogán que permitió el golpe de estado de 1963, y enfilados para intervenir en la desastrosa, para ellos, guerra de los seis días, en donde los seguidores de Al-láh, cargaron con la mayor parte de los saldos, la desestabilización que vivió el país, facilitó las cosas para que el general Háfez al-Ásad, llegará al poder y se fortaleciera con el apoyo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, sin piedad sofocó cuanta revuelta promovió el grupo guerrillero “Hermanos Musulmanes”, que dejó al menos 30,000 muertos, lo que causó el rechazo al interior del país. Con la caída de la URSS, cambió de aliado y participó del lado norteamericano en la primera guerra del golfo en los años noventa, al morir en el 2000, heredó el poder su hijo Bashar Háfez al-Ásad.

 

Habrá que recordar que los Musulmanes, tienen como Profeta a Abu I-Qàsim Muhamman Ibn, a la muerte de este, sufrieron una división en la búsqueda del sucesor, los llamados Suníes siguieron a Alí Abn Abi Talib, primo y yerno de Mahoma, actualmente congregan al 80 por ciento de todos, asentados básicamente en Arabia Saudita, religiosamente basan sus preceptos en el Corán y la Sunna (dichos y hechos del profeta), consideran que no hay intermediarios entre la divinidad y el hombre, por lo mismo no aceptan sus representaciones o santos. Por su parte los Chiíes, siguieron a Muawiya Ibn Ibi Sufyan, actualmente representan poco más de la décima parte de la población Mahometana, con bases especialmente en Irán, sus preceptos religiosos los rige el Corán y la transmisión oral a través de los Mulás y Ayatolas, creen en los santos. Siria es un país, donde el 74 por ciento de la población es Suní, pero el presidente es chií.

 

Por ello es que los sauditas apoyan a la facción suní, e Irán a los Chií, además de que Turquía cuenta con el apoyo de Bashar al-Ásad, para contener al pueblo kurdo, y Rusia recuperó un aliado estratégico en medio oriente, así como el control de los gasoductos que van hacia Europa, interés compartido con los persas; Estados Unidos, ha tenido un accionar ambivalente, ya que si bien en un primer momento Barak Hussein Obama, impulsó a los rebeldes, puso freno cuando entendió que la salida del dictador, podría fortalecer especialmente al autodenominado califa del Estado Islámico, Ibrahim Awwad Ibrahim Ali al-Badri al-Samarrai.

 

Muy cerca de la capital Damasco, se encuentra Duma, la cual es uno de los últimos reductos que luchan contra el sátrapa, la semana pasada fue atacada con gas de cloro, dando muerte a 70 civiles, la mayoría de los caídos son niños y niñas, durante la contienda, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, ha documentado hasta 85 ataques con gases neurotóxicos de los diferentes bandos.

 

Hoy se espera que estos ataques muevan las conciencias que no lo han hecho, los más de 320,000 muertos, o los millones de refugiados alrededor del mundo, producto de esta guerra fratricida, que los imbéciles ataques que han ordenado una serie de desadaptados, encuentren eco en la población mundial, y por fin cerremos las filas, que permitan que los ciudadanos sirios de a pie, la gente normal, vuelva a su vida rutinaria y regrese a la playa azul, en al-Ladhiqiyyah, disfrutando el tabaco Latakia, originario de esa misma ciudad, recomendado para la los fumadores de pipa, que podría ser de la paz.