No es la primera vez que un día amanecemos, con la información de que la renegociación del Tratado Trilateral de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, está a un paso de finiquitarse satisfactoriamente, y horas después, nos informan que siempre no, que hubo detalles que frenaron su conclusión.

 

La verdad de las cosas es que el TLCAN, es un acuerdo que ha sido polémico desde su negociación primaria, el cual originalmente comenzó siendo bilateral entre Canadá y EEUU, entró en vigor en 1988, pero tres años después se iniciaron las negociaciones que incluyeron a México, en vigencia desde 1994.

 

Como decíamos, desde el inicio de lo que fue una larguísima negociación, tuvo fuertes rechazos por diversos sectores en los tres países, por ejemplo, en aquel momento, el entonces candidato a la presidencia estadounidense, el Demócrata William Jefferson Clinton, se opuso, lo cual motivó a que el gobierno del entonces presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, apoyara sin ambages la reelección de George Herbert Walker Bush, la que finalmente perdió, la crisis económica que estalló en el país del sur, a finales del año en que se puso en marcha el convenio, y el temor a una diáspora mexicana hacia el norte, replanteó la promesa de cancelar el acuerdo.

Durante 20 años el Tratado navego bien, no sin escollos, pero que se superaron de forma holgada, indudablemente cualquier estudio económico que se haga hoy en día, tendrá que decir que los saldos fueron favorables. Sin embargo, desde que el actual presidente de los Estados Unidos Donald John Trump, estaba en la búsqueda de la candidatura de su Partido, el Republicano allá por 2015, para ser su representante en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016, planteó constantemente dos temas que terminaron redituándole muchas simpatías, luchar contra la inmigración, en donde la construcción de un muro en la frontera del sur era fundamental, y salirse del Tratado Trilateral de Libre Comercio, ya que a su decir era un instrumento que perjudicaba enormemente a su país.

 

Por lo anterior, apenas tomo posesión del encargo en enero de 2017, se iniciaron los contactos para poner en marcha la renegociación, para la cual los tres países nombraron a sus jefes para llevarla a cabo, la canciller canadiense Christina Alexandra Freeland, el norteamericano Robert Emmet Lighthizer, nombrado especialmente para este proceso, ya que el secretario de comercio es Wilburg Louis Ross Jr., y el secretario de economía mexicano Idelfonso Guajardo Villarreal, los trabajos de negociación, originalmente estaban pactados para llevarse a cabo, en rondas de negociación, se especulaba habría entre siete y nueve entrevistas, la primera de ellas, se llevó a cabo a orillas del río Potomac, en la capital estadounidense, del 16 al 20 de agosto, la segunda fue en la Ciudad de México, entre el 1° y el 5 de septiembre, y la tercera en Ottawa, del 23 al 27 de septiembre, pero este mecanismo pronto fue rebasado, y es que influyeron muchos elementos externos a la misma negociación.

 

Las cada vez mayores diferencias comerciales entre los socios originales del convenio son cada vez más evidentes, al grado que al día de hoy, se ha optado por hacer negociaciones por separado, en las que Canadá todo indica se incorporará cuando México y Estados Unidos terminen de negociar sus temas, y con ello impiden que la fricción entre los norteños, entorpezca en vez de facilitar los avances; otro elemento que en su momento caso intranquilidad y que aceleró algunos acuerdos, fue la campaña electoral en el país latinoamericano, y es que durante la misma, el ahora presidente electo Andrés Manuel López Obrador, dejó entre ver reformas a la ley energética mexicana, las cuales podrían poner en entredicho inversiones en ese sector.

 

Hoy en día al parecer los acuerdos se han acelerado nuevamente, para ello influyeron dos factores, en EEUU, las elecciones legislativas están a la vuelta de la esquina, y a los republicanos, especialmente a Donald Trump, le interesa mandar un mensaje de tranquilidad a sus conciudadanos, que le permita recuperar terreno ante las encuestas, adversas en muchos distritos para sus candidatos, presentando su firma como un triunfo, al haber renegociado un convenio de acuerdo, según él, acorde únicamente a sus intereses y conveniencia; por la parte mexicana, todo indica que, el representante del próximo mandatario mexicano en las negociaciones, el matemático José Antonio Seade Kuri, ha aceptado la renegociación quinquenal del acuerdo, y que los temas energéticos se apeguen a los que actualmente permite la Constitución mexicana, ello ayudaría a que la renegociación se concluya antes de la toma de protesta del nuevo gobierno, por lo que de alguna manera, este siempre tendrá la posibilidad de decir, que ellos no lo negociaron.

 

Quienes están cerca de las mesas de trabajo, comentan que el 95 por ciento de los temas estas solucionados, pero como dicen los anglosajones, “the devil is in the details”.

 

 

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