La semana que terminó ha sido de proporciones comerciales de gran magnitud para México, ya que se avanzó en asuntos que seguramente trascenderán durante años. Lamentablemente, la vorágine electoral en la que nos hemos visto inmersos casi de forma maquinal, no ha permitido que se visualice con la dimensión que amerita.

Tres son los acontecimientos que marcarán nuestra economía, las finanzas y por ende el desarrollo nacional, de forma indeleble los próximos años.

TPP o TLC

TPP o TLC

En primer término, se llevó a cabo, el XLVIII Foro anual en Davos, Suiza, que tuvo cuatro objetivos; hacer planteamientos sobre cómo proteger la economía global de otro colapso, las formas de cuidar el medio ambiente (hacer operativo el Acuerdo de París), el impacto laboral que tendrán las tecnologías emergentes y analizar propuestas para reducir la brecha de género; sin duda, en los próximos meses todos ellos, serán incluidos en las diferentes agendas del país.

Al mismo tiempo, en Tokio, Japón, se concluyeron las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), el cual está listo para que el 8 de marzo en Santiago de Chile, tres días antes de que Verónica Michelle Bachelet Jería, entregue el gobierno por segunda vez, a Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique, sea firmado por los representantes de Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Este Acuerdo nació como una propuesta, que durante el Foro de Cooperación Económica Asía-Pacifico del año 2002, en Los Cabos, México, hizo el entonces presidente chileno Ricardo Froilán Lagos Escobar, a sus homólogos de Nueva Zelanda y Singapur, la cual fue creciendo hasta integrar 12 adeptos, el año pasado, el actual mandatario norteamericano Donald John Trump, dio un golpe al consenso ya logrado, sacando a su país del mismo, solo gracias a la rápida reacción del primer ministro japonés, Shinzó Abe y del Canadiense Justin Pierre James Trudeau, se logró recatar el convenio, y hoy estar a días de su consolidación, con la expectativa de la pronta integración de Corea del Sur, así como las intenciones manifiestas de incluirse, de Bangladesh, Colombia, Costa Rica, Filipinas, India, Indonesia, Laos y Taiwán, con lo que se llegaría a 20 naciones, las cuales buscan eliminar aranceles, cooperar económicamente y fortalecer su liberación financiera.

El tercer punto que aún hoy se trabaja en Montreal, Canadá, es la sexta ronda de negociaciones para reformar el Tratado Trilateral de Libre Comercio firmado por Estados Unidos, México y el anfitrión, originalmente se habían previsto entre siete y nueve encuentros, y se tenía la peregrina idea, de concluir antes de que terminará el 2017, para que estuviera ratificado previo a las elecciones presidenciales de los mesoamericanos y de las legislativas de los yankees, obviamente eso no fue posible, el gobierno de Enrique Peña Nieto, ha pedido que se concluya antes de julio, los anglosajones no tienen prisa.

Es muy importante aclarar que, este acuerdo está pactado para no ser abierto solo en una de sus partes, sí como es, se revisa, tiene que ser en su totalidad, es por ello que cuando a principios de este siglo, se convinieron cláusulas de medio ambiente y derechos humanos, fueron anexos que se le sumaron, pero no se integraron al contrato original, en está ocasión, por ello hoy se hace una renegociación total.

«Tres son los acontecimientos que marcarán nuestra economía, las finanzas y por ende el desarrollo nacional, de forma indeleble los próximos años.»

Los encuentros, ha tenido momentos de algidez y ciertamente existen diverso puntos de discrepancia absoluta, como la obstinación estadounidense de modificar el Capítulo XIX, que sin duda esta es una de las almas del Tratado, ya que ahí se estipula, el análisis y solución de controversias en materia de cuotas antidumping y compensaciones; estudia la vigencia de las disposiciones jurídicas en materia de cuotas antidumping y compensatorias; verifica las reformas legislativas en la materia; aprueba las resoluciones definitivas sobre cuotas antidumping y compensatorias; salvaguarda del sistema de revisión ante el panel; aplicaciones futuras; consultas; disposiciones especiales para el secretariado; y un código de conducta.

Ya iniciadas las conversaciones en la ciudad de la Concordia Salus, el presidente norteamericano, por primera vez, hizo declaraciones en el sentido de que las negociaciones iban por buen camino, pero ese mismo día, firmó el decreto por medio del cual se cobrará un arancel del 20 por ciento a las lavadoras domésticas y de 30, a los paneles solares, medida dirigida especialmente a China, Corea del Sur y México, según él, con la idea de proteger a sus fabricantes, lo cual atenta flagrantemente al espíritu del Tratado, no se entiende cual es el caso, tener un acuerdo que este al libre albedrío de un veleidoso.

Todo indica que el TPP, va viento en popa y que el TLC, es rehén de un badulaque, habrá que tomar decisiones pronto, si bien es cierto, no se puede ir a tropel porque evidentemente la relación comercial de México, es infinitamente mayor con los del norte, pero es hora de que el timón, ya no esté a la vía.

 

Sigue leyendo a José Ortíz Adame