Sin duda fuimos millones los que en 2016 pensamos que Donald John Trump, con todo y su 1.90 metros de estatura, y sus millones, que lo colocaron entre los trescientos hombres más ricos del mundo, nunca llegaría a pisar el salón oval de la Casa Blanca en calidad de presidente de la nación más poderosa del mundo, hoy al menos quien esto escribe, piensa, que lo tendremos hasta 2025 como el cuadragésimo quinto presidente norteamericano.

Si revisamos los actores políticos y las coyunturas actuales de la sociedad, la economía y de la política de los Estados Unidos, hoy los momios en las apuestas dan claramente a que desbancará a Ronald Wilson Reagan, como el presidente más longevo al salir del cargo, ya que tendrá casi 80 años, cuando entregue el gobierno a quien sea su sucesor.

En términos boxísticos, es lo que podríamos llamar un fajador, pega y aguanta mucho, es polémico, polémico, polémico; cuando en junio de hace justo cuatro años, lanzó su campaña por la precandidatura del partido republicano para ser el abanderado de ese conglomerado, ni él mismo creía que ganaría, mucho se especuló que solo deseaba publicidad para impulsar sus negocios inmobiliarios, disperso como es, sin discurso, ni ideas concretas, mucho menos con un plan estratégico que lo llevara a ganar la contienda interna, sus asesores le inventaron un tema, el Muro en la frontera con México que le permitiera detener la inmigración indocumentada, eso y volver hacer a América Grande, fueron suficiente, sus contrincantes se diluyeron uno a uno, hasta lograr su primer objetivo, ser el candidato republicano.

Trump hasta 2025

Trump hasta 2025

La campaña presidencial, en la que su contrincante fue una mujer de la que todo mundo hablaba bien y esperaba muchísimo, Hillary Diane Rodham Clinton, parecía un obstáculo insalvable, sin embargo ella resultó ser como el agua, incolora e insabora, su pasado como Secretaria de Estado e inocuos emails, así como algún fantasma, por ejemplo Mónica Samille Lewinsky, ya que al parecer el perdón que en su momento dio su esposo, ahora cobró factura, además de la repetición constante del Muro y Make America Grate Again, fueron contundentes, a pesar de tener el apoyo abierto y descarado de un presidente muy popular Barack Hussein Obama y su esposa Michelle LaVaughn Robinson Obama, cosa que nunca antes de había visto en la política norteamericana, lo imposible pasó, aún creo que ella perdió, y no que él ganó.

Debemos decir, que la forma de votación de los norteamericanos se da con base a los colegios electorales, los cuales cuentan con un número determinado de delegados, acorde con la población de cada Estado del país, y pudiera ser como fue, que Hillary Clinton, ganara en las votaciones populares, y Donald Trump, en los colleges, pero lo que cuenta finalmente no es el voto directo, sino el colegiado, no es raro ni mucho menos tramposo, esas son las reglas, en más de doscientos años ya había sucedido cuatro veces anteriores, en 1824 cuando John Quincy Adams fue presidente, lo mismo en 1876 con el triunfo de Rutherford Birchard Hayes, Benjamín Harrison gobernó del mismo modo a partir de 1888, y recientemente en el año 2000 George Walker Bush, todo ellos tuvieron triunfos, bajo la misma metodología y gobernaron sin cuestionamiento alguno.

Difícilmente se puede estar de acuerdo con un personaje que busca gobernar su país con trampas y corrupción, como por ejemplo no hacer el servicio militar que es obligatorio, tener acusaciones probadas de acoso sexual de sus ex trabajadoras, no querer transparentar el pago de sus impuestos, en donde todo indica los evade como parte de una rutina de vida, que todo indica, recibió el apoyo del mayor enemigo que hasta entonces se pensaba tenía su nación para ganar, Rusia, además a poco de llegar a la presidencia iniciar con una serie de acciones y comentarios, que se pensaba el norteamericano común no está de acuerdo, como sacar a su país del Acuerdo de París, que al día de hoy es el instrumento más avanzado mundialmente hablando para revertir el calentamiento global y el cambio climático, tener un enfrentamiento brutal con sus aliados militares más cercanos e indispensables del Tratado del Atlántico Norte, buscar acuerdos que no llegan a nada con Corea del Norte, enfrentar peligrosamente de Irán, en donde si existen riesgos nucleares, enfrentar de manera brutal y en una guerra comercial de perder, perder, a China, digamos la lógica no es lo suyo.

Sin embargo, todo parece indicar que los discursos del Muro en la frontera con México y el Make America Grate Again, hoy por hoy, tienen fascinados a su base votante y en ello trabajará los próximos dieciocho meses, para reinstalarse en la oficina más importante que un gobernante puede tener.