Como era de esperarse, los Diputados estadounidenses, aprobaron que Donald John Trump sea juzgado en la Cámara de Senadores, la moción de juicio político fue aprobada por la mayoría demócrata que domina la Cámara de Representantes.

En está ocasión será la tercera vez que un presidente norteamericano, llegue a esta instancia política, la primera fue el demócrata Andrew Johnson, quien en 1868 libró la condena por solo un voto de diferencia, tuvieron que pasar 130 años, para que nuevamente se diera un procedimiento de impeachment, ya que en 1999, nuevamente la Cámara Alta emitió su voto en el affair del también demócrata William Jefferson Clinton, quien fue absuelto, con 55 sufragios a favor de su permanencia contra 41 por la destitución.

No se puede dejar de mencionar que el republicano Richard Milhous Nixon, antes de ser sometido al procedimiento legislativo, renunció el 08 de agosto de 1974.

Como decíamos, hoy es el turno del representante de los elefantes, Donald Trump quien es acusado de dos cargos, abuso de poder y obstrucción de la investigación del Congreso, ambos temas relacionados con la petición que hizo al presidente de Ucrania Volodímir Oleksándrovich Zelenski, de espiar la empresa Burisma Holdings, en la que, el hijo de quien fuera vicepresidente entre 2009 y 2017, durante los dos mandatos de Barack Hussein Obama, Joseph Robinette Biden Jr., y actualmente precandidato de los burros, para conseguir la candidatura a la presidencia del país, Robert Hunter Biden, era miembro del consejo directivo.

Todo parece indicar que el presidente Trump telefoneó al mandatario de la nación europea el 25 de julio del presente año, y le pidió información confidencial, sugiriendo posibles actos de corrupción en las empresas de gas, en las que el vástago de su posible rival era directivo, está averiguación se daría a cambio de ayudas económicas y militares, las cuales con anterioridad el norteamericano ya había congelado, y para ello destituido a la embajadora en Kiev, supliéndola en estos encargos, por su abogado personal el exalcalde de Nueva York Rudolph William Louis Giuliani III, que hizo la labor de dominguillo.

Las sesiones en parlamentos de democracias serias y consolidadas no aprueban cosas tan importantes como un juicio político, en cuestión de minutos.

Aunque ya estaban por irse de vacaciones, el debate de este asunto fue de 11 horas, en donde cabe destacar que, pese a que solo se requería mayoría simple para la aprobación de que el presidente sea juzgado por el senado, aún así no fue fácil; Estados Unidos cuenta con 435 representantes, de los cuales, del partido demócrata contario a Donald Trump ostenta 233, y con ello eran mayoría y número suficiente para aprobar la moción, porque solo se necesitaban 218, sin embargo, hubo necesidad de argumentar fuerte y de manera contundente, pese a ello y como era de esperar, los 197 republicanos se opusieron en bloque, al final la votación a favor del procedimiento fue de 230 en el tema de abuso de poder, y 229 en obstrucción al congreso, en ambos casos los diputados Collin Clark Peterson de Minnesota, y Jefferson H. Van Drew de Nueva Jersey, aun siendo del bando de los burros se opusieron, y en el último tema Jared Forrest Golden de Maine también, la representante demócrata por Hawái Tulsi Gabbard, se abstuvo en las dos votaciones.

¿Qué viene?, la Cámara de Senadores, en su momento recibirá el acuerdo, lo analizará y tomara decisiones, sí cree conveniente llamar a testigos o personas involucradas en el tema, lo hará, sino con lo que tiene avanza, aquí las cosas son diferentes, Estados Unidos cuenta con 100 senadores, dos por cada Estado de la unión, de los cuales 53 son republicanos, o sea del mismo partido del presidente, 45 demócratas, y 2 independientes, lo cuales tradicionalmente han votado a favor de la primer minoría, aun así,

Se requieren dos tercios de los miembros para aprobarlo y en su caso destituir al mandatario, digamos que los promoventes, necesitan 20 desertores.

Hasta el momento hay cuatro senadores, que podrían ser cooptados, y no precisamente por diferendo partidistas, que existen, más bien, porque sus procesos de reelección están complicados y puede ser un tema que les ayude, dependiendo de sus bases electorales.

La estrategia es clara, las elecciones presidenciales son el martes 3 de noviembre de 2020, los contrarios al mandatario saben que no van a ganar, que el senado será una barrera infranqueable, pero les interesa alargar lo más posible el juicio y el ruido mediático, para que impacte lo más que se pueda a su favor, por ello es que la líder de la Cámara de Representantes Nancy Patricia DÁlesandro Pelosi, retrasará lo más posible mandar el dictamen a la cámara Alta; a los republicanos no, es probable que en cuanto llegue, lo desechen, para que Donald Trump esté libre de ataduras para su campaña y consolide su segura reelección.

 

 

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