El 18 de junio de 1815, se llevó a cabo una de las batallas más emblemáticas de la historia de la humanidad, Waterloo, la cual cobró más de cien mil víctimas, entre muertos, heridos, prisioneros y desertores, sin restarle importancia a este dato, lo significativo de la misma, fue que a partir de ella inició la debacle del imperio francés encabezado por Napoleone Di Buonaparte Ramolino, derrotado por la coalición que lideraban el irlandés Arthur Welesley (Duque de Wellington) y el germano Gebhard Leberecht Von Blücher, quienes con su triunfo devolvieron el reinado a Louis Stanilas Xavier de Borbón (Luis XVIII), y Napoleón no paro hasta la Isla Santa Elena, donde murió.

 

Lo anterior viene a colación, porque cuentan los asesores del Donald John Trump, que a inicios del 2015, cuando ya se prefiguraba la posible candidatura del multimillonario a la presidencia de Estados Unidos, detectaron que era de ideas volátiles y poco concentrado en los temas, por lo que se necesitaba un eslogan corto, que no olvidara, que además le permitiera regresar al asunto sin dificultad, pero que esencialmente llegara a las bases del partido republicano, en esas nació El Muro en la frontera con México.

 

Hoy se sabe que nadie, ni el más optimista de los impulsores del ahora presidente pudo imaginar siquiera, el impacto que entre sus huestes tendría el tema, por ello es que el Muro se vinculó a todos los actos de campaña, fue introducido en cada evento, en todos los discursos, fue el kadima de campaña, llegando al extremo de asegurar que los vecinos lo pagarían, sin importar el malestar y polarización que generó al interior del país y allende sus fronteras, especialmente en los aztecas.

 

Con la intención de evitar el triunfo electoral del empresario neoyorkino, el gobierno mexicano en su momento jugo diversas cartas, llegando al extremo de cambiar un estupendo embajador en Washington, por un experto en trato con los migrantes, que había estado asignado en los principales consulados del país en Estados Unidos, quien intentó que los mexicanos residentes se inclinaran por la traslucida candidata demócrata Hillary Diane Rodham Clinton, al vislumbrarse que el triunfo del republicano era inevitable, se invitó a Donald Trump a visitar al presidente Enrique Peña Nieto en la capital del país, naciendo una de las peores relaciones entre dos presidentes de ambas naciones, no vistas desde la época de Ronald Wilson Reagan y Miguel de la Madrid Hurtado, lo cual evitó que volvieran a reunirse hasta el ultimo día del mandato del mexicano, en Buenos Aires durante la cumbre del G-20, para firmar el Tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

 

El Muro pues, hoy es un emblema del gobernante norteamericano, a pesar que todos los días que puede advierte que la barda la pagará México, el hecho real es que se requieren miles de millones de dólares para su construcción, y ha pasado a ser una problemática autogenerada para su gobierno, cuanta solicitud presupuestal Donald Trump hace al Congreso para iniciar la construcción de la pared fronteriza, que fue ordenada por él, solo cinco días después de su toma de posesión, los Representantes (Diputados), le han negado el recurso, el primer año los legisladores de su mismo partido aun teniendo mayoría en ambas Cámaras, no le aceptaron la solicitud, este año en que los demócratas en las elecciones de noviembre pasado se levantaron con la mayoría, lo cual le da el liderazgo a la congresista de Baltimore, Maryland, Nancy Patricia D´Alesandro Pelosi, menos oportunidad tenía de obtener recursos para su construcción.

 

Durante la batalla de Waterloo, Napoleón hizo un movimiento que previamente no concertó con sus generales, el Mariscal Michel Ney, Duque de Elchingen, no entendió el desplazamiento extraño de su jefe y mando cargar con su caballería la infantería de Welesley, así lo hizo hasta en tres ocasiones, hasta terminar con los dragones franceses, iniciando la famosa derrota napoleónica.

 

Hoy Donald Trump puede ser que haya encontrado su Waterloo, hace casi un mes dijo estar orgulloso de cerrar el gobierno y no aceptar ningún presupuesto que no contemplara los dineros para construir el Muro, o declararía emergencia nacional para hacerlo con presupuesto del ejército. La semana que termina, solicitó una tregua a la congresista Nancy Pelosi y acordó tres semanas de apertura temporal de las funciones de la administración pública, que se vence a mediados de febrero, ya afectó no solo a los trabajadores del gobierno quienes durante un mes no tuvieron ingresos, la base de sus seguidores por primera vez le demuestran un descontento evidente, y en general la ciudadanía del país empieza a estar harta, ¿será que autoconstruyó su Isla Santa Elena?


Sigue leyendo a José Ortíz Adame