En el Mar de las Almas… hay un ciudad llamada “Ciudad Secreto…”; muy importante por cierto… Allí suceden muchas cosas bellas y otras feas también, como en todo aquello que sale a la luz: sentimientos, emociones, placeres y sinsabores…

Bendito sea Dios, bendito sea el Secreto: en el Mar de las Almas también entra el Secreto, que ya se edificado su propia Ciudad… Allí todo es hermoso, pero hay lugares, cosas y actos prohibidos; otros ordenados expresamente, otros singularmente permitidos… Como siempre estuvo previsto sucediera…

Todos tenemos un Secreto especial, con que hemos venido a este mundo y que solo Dios conoce. Esa es nuestra misión, todo está como en una unción de “piloto automático”.  Todo está funcionando como en un extraño “deber ser” donde tratamos de sobrevivir porque estamos dentro de esa ciudad invisible, una construcción muy bien estructurada llamada Creación…

Y así se va hilvanando una maraña ordenada de cosas pensadas, hechas rehechas y ocultadas, donde hay que examinar atentamente el corazón… Y encontrar la belleza del “bendito sea Dios”, bendito sea el Secreto por siempre… tú secreto, mi secreto, la misión… ¡tú misión…! Búscala, encuéntrala… nunca la abandones: tú misión, la misión… dentro de la Ciudad de todos los Secretos…

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