Cuando UNO despierta y se encuentra encerrado en un cuerpo: ¡Comienza el Camino! Surge el miedo de lo desconocido. La revolución interna del ser humano comienza su viaje. La vida ocurre. Desaparece la muerte como muerte. La realidad comienza a brilla de forma intensa, las hojas de los árboles ya no son las mismas hojas, parecen iguales pero el color surge potenciado. La mente se queda en silencio contemplativo. La emoción de comprender el gran juego de la vida supera cualquier intento de explicación por intermedio de la palabra. Tendría que quedarme en silencio y dejar que esa fuerza maravillosa exprese su belleza de ser en el tiempo. No son necesarias las palabras. Ustedes se preguntarán ¿Entonces por qué las escribo? No hay motivo para que las flores crezcan en la profundidad de los bosques. Ellas crecen y ofrecen su aroma. El mar se manifiesta, las estrellas alumbran, los pájaros cantan. Es la misma esencia manifestada en tinta. Toda expresión humana será siempre insuficiente para explicar el DESPERTAR de la conciencia herrumbrada durante siglos. El ego comienza a resquebrajarse y se disuelven todas las divisiones producidas por años de condicionamiento social.

Al despertar, uno permanece extasiado porque todo comienza a manifestarse con la forma original de todas las cosas que nos rodean. Los objetos carecen de nombres, el cielo se torna más profundo y una sensación poderosa de libertad nos hace comprender que todos somos parte de una misma historia llamada humanidad.

Caen todas las máscaras sociales. El AMOR no es solo una palabra hueca carente de toda experiencia personal porque ese amor comienza a ser parte de uno mismo. Cuando despertamos dejamos de pertenecer al sistema social de turno y emerge el NUEVO SER, desprendido de las ataduras mentales, renovado y con la misma revolución de todos aquellos visionarios que despertaron atravesando la eternidad; quizás viajando de cuerpo en cuerpo, renaciendo a cada instante en diversas épocas de la historia humana.

Uno sigue siendo la misma persona pero ya no es la misma persona porque es imposible regresar al viejo estado de ser. Nunca más será igual. Existe una muerte y resurrección, de eso se trata. Renacer a una nueva vida que muy pocos comprenderán pero eso ya no será nuestro problema. La soledad de ser es inmensa. Inhóspita. Uno se encuentra transformado y al mismo tiempo se da cuenta que todo lo que sabe en verdad no lo sabe; y de todas formas quiere salir corriendo a contar la buena nueva historia de vida, quiere gritarle al mundo que la vida, a pesar de todo, es maravillosa. Un verdadero milagro. ¡No todos comprenderán! Incluso muchos, dirán: ¡Está loco!

Que viva la bella locura de haber nacido en la tierra y tener la bendición de poder expresarme a través de la tinta.

 

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