Hago el largo viaje para verla de nuevo.  Nos reunimos en casa de su prima, cuyo nombre no recuerdo. Al despedirnos, la prima me abraza y me besa en la mejilla. Luego roza sus labios con los míos. Están pintados de color rojo sangre, pero no saben a carmín.

 

Ajora estamos en su coche descapotable. Es de noche. Nos acompañan dos niñas de 8 y 11 años, calculo. Van en los asientos delanteros, nosotros detrás. La pequeña conduce y  yo protesto. “No debe hacerlo, no puede, está prohibido”. La otra niña, la mayor, toma el volante. Protesto de nuevo y solo entonces ella acepta conducir.

Cuando hemos recorrido un corto trayecto pienso que es muy tarde para que me lleve. Son casi 500 kilómetros.

 

¾Mejor sería ¾digo¾ que duermas en tu casa y mañana salimos pronto.

Acepta.

 

La niña mayor pregunta:

¾¿Volveréis a vivir juntos?