Morirse siempre es un proceso doloroso y triste, sobre todo para los que se quedan y tienen que hacer frente al luto del ser querido que ya no está.

Pero además de ser un momento triste, si a eso le sumamos que no hay presupuesto para sus gastos funerarios, el proceso se convierte en algo mucho más complicado.

En México, la muerte representa un gasto enorme que 8 de cada 10 personas admiten no estar preparadas para ello a nivel económico.

El gasto sería de entre 1,500 hasta 200,000 pesos, monto equivalente a entre uno y tres meses completos de salario, en el mejor de los casos.

Claudio Venegas, asesor financiero de planes funerarios dice que la gente se endeuda o se empeña con objetos personales o debe organizar una vaquita para poder hacer frente al gasto y “dar un adelanto a la funeraria”.

“Después hay que ver si es entierro o cremación. El primero requiere un promedio de tres a 15 mil, por el destape y el uso de una tumba por un máximo de seis o siete años.

“Mientras que la cremación cuesta entre tres mil y cuatro mil 500 pesos; más 500 u 800 pesos por la urna donde se depositan las cenizas y, si es posible el pago de un nicho, cuyo costo depende de lugar donde se ubique.

«Y si sumamos todo, vemos que los gastos funerarios ascienden a dos o tres meses del salario o ingreso de las familias», comentó Claudio Venegas.

Hay muchas personas, apuntó, que se niegan a planear este tipo de gastos; y olvidan que la muerte es lo único que tenemos seguro al nacer. Y ello, provoca que a la pena moral o sentimental se sume una crisis económica.

Indicó que, nos guste o no, “debemos en­ten­der que los gastos funerarios, deben ser parte del presupuesto futuro de las familias; como si fuera un seguro o una cuenta de ahorros.

Hablar de la muerte en vida no es algo agradable, pero puede suponer un ahorro del 30% tener las cosas ya preparadas para cuando llegue el momento.

Al final, como dice Venegas, la muerte es lo único seguro que tenemos al nacer y más vale que nos hagamos cargo de ellos.

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