Vieja, pero jamás obsoleta

Vieja, pero jamás obsoleta

Hace unos meses cumplí 46 años. Mi falta de arrugas en la cara es una ventaja para que me calculen menos edad, pero yo siempre digo la verdad: Cuarenta y Seis. Suena fuerte porque a veces siento que apenas ayer salí de la Universidad pero es lo que es y es inevitable. Me gustan los cuarentas: te relajas, aceptas las cosas como son y las llamas por su nombre; lo único que me hace estar consciente de mi edad es el área en la que trabajo, pues Social Media es un área dominada en su mayoría por gente joven.

Filosofando estaba yo hace unos días respecto a qué otras herramientas debería usar para mantenerme al tanto de las tendencias de las redes sociales cuando me vino de golpe el número de mi cumpleaños y obviamente percatarme de que este asunto de los años solamente se incrementa y que un día seré abuela y si Dios quiere, bisabuela, pensé más allá del trabajo: “Tengo que mantenerme vigente hasta que me muera” pensé en voz alta. “Tengo que ser una abuela cool”.

Me encantaría decirles que de un día para otro me metí a hacer Yoga y ahora soy una conversa del ejercicio para mantenerme joven, pero la verdad es que el ejercicio y yo tenemos una relación estrictamente de negocios: Nos vemos porque tenemos una cita, pero estamos felices cuando termina. No, la revelación que tuve fue: Nunca dejaré de aprender cosas nuevas; es la única forma de no caer en la obsolescencia.

Vieja, pero jamás obsoleta

Vieja, pero jamás obsoleta

Desde entonces he estado pensando en todas las cosas que tengo que aprender: Ahorita estoy aprendiendo Francés y Diseño de Interiores, así que cuando termine Diseño de Interiores (porque para que hable Francés falta mucho) quizá tome un curso avanzado de Photoshop, o uno básico de marketing, de baile o cómo hacer pasteles; pero mientras eso sucede ya bajé Snapchat, por lo que si ven fotos ridículas de mí por favor véanlo como un proceso válido de aprendizaje.

Este es mi plan para ser una abuela cool. A los nietos les voy a hacer swap face con el Snapchat, memes con el Photoshop, decoraré sus cuartos como de cuento y cuando los cuide los regresaré con sus padres embarrados de pastel diciendo escargot y bailando maraca en mano al ritmo de “La bomba” de Ricky Martin. Si eso no funciona ya pensaré en un tatuaje o pintarme el cabello de azul.

 

Sigue leyendo a Ligia Wright