En torno a la creación hay toda una serie de opiniones que se mueven en terrenos muy diversos que van desde los mitos y creencias religiosas hasta las explicaciones científicas más rigurosas. Pero todas tienen el único objetivo de dar una explicación a los comienzos del universo.

Y que pasa con las emociones, por qué nadie se ha tomado el trabajo de explicar cómo nació la primera agitación. Aquella por la que, todos los seres vivos, nos vemos tiranizados.

¿Te animas a compartir mi fantasía?

«Cuando abrió los ojos, creó el primer sentimiento…»

En el vacío de la eternidad, unos seres hechos de luz, buscaban una ocupación, ya que sin tener un servicio que ofrecer, les sería imposible abandonar el infinito.

Uno tras otro iban encontrando su misión. Controlar las aguas, avivar las llamas, esparcir los vientos, propagar la vida… y muchas más labores. Aprehendían su oficio y las puertas se abrían para iniciar el viaje.

Un grupo de entes especialmente brillantes deambulaban sin encontrar aquello que les resultase satisfactorio.

¿Qué es lo que buscáis? —preguntó una voz profunda, que salía de la nada y resonaba en todas partes.

Lo que nadie dijo sobre los sentimientos

Lo que nadie dijo sobre los sentimientos

—Queremos estar por encima de todo. ¡Templar las cuerdas del destino! Conducir la nave del gran viaje.

—¡Vuestra petición es muy ambiciosa!

—Somos como el todo, más que la luz, somos la esencia. Por derecho propio merecemos controlar la creación.

—Si os juzgáis capaces de tan noble oficio. Aquí tenéis arcilla. Seréis alfareros —dijo la voz—.  Coged un puñado y moldead a vuestros seres, infundirles vida, enseñadles a sentir, guiadlos pare que descubran nuevos caminos. Conducidlos siempre hacia la luz, pero permitid que vean la oscuridad, así podrán elegir.

—¡Tu propuesta es inaceptable! No podemos malgastar nuestro poder cuidando de criaturas insignificantes hechas de barro.

Casi imperceptible, como un parpadeo, fue el instante en el que aquellos seres ocultaron su luz para luego destellar como un relámpago.

¡Si nada os satisface, seguid buscando! —Sentenció la voz para luego enmudecer. La inmensidad volvió a reinar, sin tiempo, pues nadie lo controlaba. Todo sucedía sin ayer, en el hoy y sin mañana.

De entre la calma surgieron unas pequeñas motitas de luz que habían escuchado a la voz decir “moldead a vuestros seres”. La curiosidad las animó a dejarse oír.

—Somos insignificantes y aún no brillamos lo suficiente, pero nos gustaría ser alfareros.

—¡Un trabajo muy valioso habéis elegido! —dijo la voz complacida—. Y por eso estaréis en la cima de la creación.

Aquellas palabras desconcertaron a los seres poderosos. Un impulso difícil de controlar brotó de su esencia, crearon emociones que absorbían la luz transformando todo a su paso en oscuridad. La soberbia, el primer sentimiento, fue dando paso a muchos otros: envidia, egoísmo, odio, rivalidad…

El caos crecía y los seres de luz ya no convivían en armonía… Las energías chocaron entre sí provocando una gran explosión y nació la humanidad.

 ¿Y tus emociones, de que seres nacieron?

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