Te imaginas un mundo donde no existiera el perdón dentro de las relaciones humanas, ¿cuáles podrían ser las consecuencias? Seguramente que estaríamos condenados a elegir algunas de las siguientes opciones:

 

1.- Perpetuar e nosotros mismos y en los demás el daño sufrido

2.- Vivir con el resentimiento

3.- Permanecer aferrados al pasado o vengarnos

 

Cuando lesionan nuestra integridad física, moral o espiritual, algo muy sustancial ocurre en nosotros, porque una parte de nuestro ser se ve afectada, lastimada y muchas veces la maldad del ofensor pareciera que toca lo más íntimo en nuestro interior.

«La persona que no quiere o no puede perdonar, difícilmente logra vivir en paz porque se aferra con obstinación al pasado»

Con el perdón no solamente debemos olvidarnos de ejercer alguna venganza, sino que con esta acción debemos llegar hasta la raíz de las tendencias agresivas que en el fondo podemos poseer y detener los efectos nocivos incluso para nosotros mismos antes de que sea tarde.

Vivir irritado, exige el consumo de mucha energía y te mantiene en un estrés constante. El resentimiento es esa cólera disfrazada que también tiene otros efectos nocivos y que da origen a determinadas enfermedades psicosomáticas y la persona que no quiere o no puede perdonar, difícilmente logra vivir en paz porque se aferra con obstinación al pasado y por eso mismo, se condena a no disfrutar de su presente, además de bloquear su futuro.

Sin embargo antes de pensar en perdonar, es imprescindible desprendernos de las falsas ideas acerca del perdón, por ejemplo:

Perdonar no es olvidar – Cuántas veces hemos escuchado la frase <No puedo perdonarle, porque no puedo olvidar> o <Perdono, pero no olvido>, pero ¿qué pasa si olvidamos la ofensa?, sucede que nos estamos poniendo una coraza para protegernos del sufrimiento y al momento en que queremos perdonar ya no sabríamos qué estamos perdonando.

El perdón ayuda a la memoria a sanar, el recuerdo de la herida pierde poder,  va cicatrizando y por lo tanto disminuye el dolor y si persiste el reflejo de estar a la defensiva se puede convertir en una reacción patológica y la persona afligida se sentirá estresada sin saber exactamente qué es lo que le pasa.

Perdonar requiere más que voluntad –  el perdón no es simplemente un acto de voluntad, se requiere más, junto con el perdón se está llevando a cabo un acto de aprendizaje.

El Perdón Y Porqué Perdonar

El Perdón Y Porqué Perdonar

Perdonar no puede ser una obligación – Cuando perdonas, eres libre para tomar esta decisión, lo haces o no lo haces, el perdón debe de conservar su carácter gratuito y espontáneo.

Perdonar no significa disculparte – hemos oído muchas veces <le perdono, no fue su culpa> y se está cayendo en un error porque perdonar no significa disculpar al otro,  o descargarle de cualquier responsabilidad moral, no faltarían los pretextos para justificar esta postura: La influencia de la herencia, la educación, la cultura, el ambiente, etc. Si fuera así nadie sería responsable de sus actos.

Perdonar no es una demostración de superioridad – Algunas personas creen que perdonar es estar por encima del otro, y terminan más humillando que perdonando, el perdón no debe convertirse en un acto de suprema arrogancia, porque al obrar así simplemente se está tratando de camuflar la humillación recibida con una superioridad de alguien herido pero lleno de generosidad y misericordia.

Tú, te has preguntado alguna vez, ¿a quién tienes que perdonar?,  creo que todos tenemos un alguien a quien perdonar, aún cuando no estemos viviendo en conflicto, puede ser:

A la familia en primer lugar, porque todo conflicto familiar es fuente inagotable de resentimientos.

A los amigos y allegados, es frecuente esperar mucho de los amigos y conocidos que te puede resultar una inmensa fila de decepciones.

A los extraños, la vida seguramente te pondrá en tu camino la presencia de personas indeseables que pueden causarte daños imprevistos.

Pero lo más importante es perdonarte a ti mismo, todos los esfuerzos que hagas para perdonar a otro se verán neutralizados si tienes algún resentimiento contigo mismo, el perdonarse a sí mismo es una de las más hermosas prácticas psico-espirituales de sanación, solamente así lograrás restablecer tu armonía y paz interior.

 

Es tiempo de empezar, ¿no lo crees?

 

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