Una vez vi unos adornos navideños en un conocido supermercado de EEUU, y eso no tendría nada de extraño sino fuera porque los vi en pleno agosto. ¿Nos estamos adelantando cada vez más a las fiestas para que las tiendas puedan vender más?

Ah, no, es que resulta que ahora un estudio, porque sí, hasta de adornos navideños hay estudios, dice que sacar antes los adornos navideños no puede hacer más felices, entonces, si eso es verdad, saquemos los adornos en pleno agosto, o aún mejor, no los quitemos ya en todo el año y dejémoslos puestos para que no se nos acabe la felicidad.

No sabemos si es una absurdidad o de verdad funciona, pero Steve McKeown, psicoanalista, explica qué sentimos al poner los adornos navideños antes de tiempo.

«En un mundo repleto de estrés y ansiedad, a las personas les gusta pensar en cosas que les hagan felices, y los adornos navideños evocan esos sentimientos tan intensos de cuando eran pequeños. Los adornos no son sino un ancla o una senda hacia esos sentimientos de emoción mágicos tan propios de la infancia. Así pues, sacar esos adornos antes de Navidad hace que la emoción se extienda durante más tiempo», explica McKeown.

Los adornos navideños, según los expertos, también aportan felicidad porque nos recuerdan los buenos momentos que pasamos con algún ser querido que ya no está entre nosotros, así que también ayudan desde ese punto de vista.

En general, el ser humano busca la nostalgia, recordar el pasado, los viejos tiempos y revivir la magia de algún buen momento navideño, todo ello, motivos que nos aportan felicidad.

Entre tanta borrachera de felicidad y adornos, hay un elemento, muy propio también de estas fechas señaladas, que curiosamente produce el efecto contrario, es decir, tristeza y son los villancicos.

Mucha gente está harta de ir al centro comercial y escuchar las mismas canciones una y otra vez, eso genera rechazo y un sentimiento de agobio que no ayuda a la felicidad.

Así que ya sabes, aprovecha este fin de semana para desempolvar la caja de Navidad, pero ni se te ocurra poner un villancico.

Sigue leyendo a Luciana Prieto