Conferencia: El Transgeneracional- Jean Guillaume Salles.

 

“Todo lo que vives en la adultez es básicamente la expresión de lo que aprendiste antes de los 6 años. Todos hemos sido programados, pero no vemos esos programas porque están en el inconsciente”. (La biología de la creencia. Bruce Lipton)

Básicamente, desde los 0 hasta los 5 años, construimos nuestra identidad, en este lapso de tiempo, funcionamos como esponjas, absorbiendo todas las influencias del entorno en el que estamos inmersos; principalmente, la relación con nuestros padres. Durante este periodo, no tenemos criterios de valoración, ni juicios, ni creencias que respalden juicios, en síntesis, no tenemos desarrollada la capacidad de discernimiento, para separar lo correcto de lo incorrecto, lo verdadero de lo falso y lo real de lo imaginario, no tenemos defensas psíquicas y por lo tanto, asumimos el comportamiento de nuestros padres hacia nosotros como una verdad incuestionable, y ahí empezamos a juzgarnos. Más adelante, comienza a aparecer esa programación, plagada de creencias limitantes, en las experiencias que nos presenta la vida, y ésta se convierte en la proyección de la película que se formó en el inconsciente.

De una relación de abuso y menosprecio entre un adulto y un niño, lo que queda es el profundo rechazo que el niño genera hacia sí mismo, puesto que interpreta el maltrato como una señal de desvalorización personal, cree que no es lo suficientemente bueno para ser amado y en esta búsqueda de merecimiento puede gastar su vida entera, sin que jamás llegue a ser suficiente nada de lo que haga. Todos nacemos en la plenitud del amor, y luego, el exterior nos falla y nos causa heridas, en ese momento la mente se divide y se forma el Inconsciente, esa Caja de Pandora, en la que guardamos bajo llave, el dolor y la frustración que no hemos sabido gestionar y al mismo tiempo, se forma el Consciente, la personalidad, la máscara social revestida con los atributos que queremos mostrar a los demás. Y por supuesto, en esa ruptura de la unidad es donde nace ese pequeño monstruo que es el ego.

Entonces, ¿podemos decir que estamos programados para enfermarnos gracias a una combinación entre la programación heredada de nuestros padres, nuestra relación con ellos y las influencias que recibimos del medio que nos rodea? Sí, pero es un poco más complejo.

Resulta que nuestros padres también traían su sistema de creencias, que a su vez, heredaron de sus padres y así se van perpetuando estas ideas en una cadena que puede abarcar varias generaciones; a estas memorias que se reproducen de forma automática de padres a hijos, y que alimentan una falsa noción de la realidad, se les llama: “memorias erróneas”. Estas memorias son programas de supervivencia, aprendizajes que se generaron a partir de dramas, situaciones traumáticas, crisis, conflictos y circunstancias que llevaron a la persona más allá de sus límites, dejando una huella indeleble. Podemos definir al “transgeneracional” como el viaje de una memoria emocional que quedó plasmada no sólo en la psiquis de los miembros de una familia, sino en sus genes y fue transmitida a las generaciones siguientes. La solución a ese drama puede surgir en la tercera, cuarta y hasta séptima generación y puede expresarse de muchas formas, una de ellas, es la enfermedad. Una condición clínica puede manifestarse en varios miembros de una familia y seguirá repitiéndose hasta que “alguien” la resuelva y la gestione, tomando consciencia; es por esto, que dentro de la Descodificación Biológica, las personas que expresan con sus cuerpos algún tipo de desequilibrio, son llamados: factores de consciencia, aquellos que tienen la misión de liberar al árbol familiar de una memoria errónea.

Es de vital importancia conocer y estudiar las historias del árbol genealógico.

¿Todas las enfermedades tienen su origen en el transgeneracional? No, algunas son contemporáneas, su causa está en un conflicto vivido por la persona que la está expresando; sin embargo, es posible afirmar que todas las enfermedades genéticas son transgeneracionales.

“Tus genes no están programados para fracasar, estás programado por la cultura y el medio ambiente y esas son las creencias que determinan la expresión de tus genes. Cambia la creencia y cambiará la expresión”. (La biología de la creencia. Bruce Lipton)

“Un cáncer puede ser la expresión de un programa de la niñez. Las enfermedades y dolencias han sido programadas antes de los 6 años”. (Ibíd.)

No se puede curar una enfermedad modificando el cuerpo a través de medicamentos porque el origen, la causa no está ahí, sólo se está expresando a través del cuerpo. La idea de que se puede modificar a la mente utilizando el cuerpo, es un pensamiento mágico del ego. La mente es la única entidad gobernante del cuerpo. (Ibíd.) No se trata de menospreciar el papel de la ciencia, pero tenemos que ser conscientes de que si el programa que generó la enfermedad sigue activo, el medicamento no servirá de nada. Deben actuar mancomunadamente para ser efectivos. Por esta razón, en el mercado hay muchos tratamientos y ninguno cura, son paliativos. La cura está en la mente porque la causa también está ahí.

Cuando hablo del poder de la mente, no quiere decir que juguemos a ser dioses y que veamos la curación como un acto de magia que va a ocurrir justo ahora, no. Pretender negar la realidad sería demencial, vivimos en límites muy definidos, y esos límites los señala nuestra humanidad. La sanación implica un proceso de evolución y de toma de consciencia que puede abarcar una vida, dependiendo de la complejidad y gravedad de los síntomas.

Una casa puede estar llena de personas con una edad considerable, sin que ello signifique que hayan llegado a la adultez. ¿Por qué? Es gente estancada en un egocentrismo infantil, que no quiere hacerse cargo de sí misma y tampoco quiere asumir las responsabilidades que tiene frente a su propia vida. Viven en plan de víctima para justificarse, exigiendo que los demás satisfagan sus necesidades y buscando a quien culpar de sus omisiones y errores. Este comportamiento en los padres causa enfermedades en los hijos, los hijos son la proyección de los padres, y las condiciones de salud que éstos manifiestan, no son algo que pueda interpretarse desvinculado del núcleo familiar. El resentimiento de los padres, hacia sus propios padres, lo proyectan en sus hijos. El dolor emocional y las lecciones de vida sin asimilar, se van acumulando como un efecto de bola de nieve que busca reparación de generación en generación, y quizás, termine expresándose a través de una enfermedad.

Si no se hace el trabajo correspondiente para liberarse de las emociones destructivas, ésta será una carga que después llevarán los hijos.

Victimizarse es la manera más nociva de sentirse especial.

Hay que preguntarse ¿qué me está diciendo esta situación?, ¿qué me quiere enseñar? El cuerpo es un aliado que nos ayuda a ver aquello que de otra forma no reconoceríamos.

La madurez no viene con los años, ni con la edad, sino con un trabajo constante de observación, autoanálisis y reflexión, para llenar esos vacíos de la infancia y lograr la unificación de la mente. El anhelo de crecimiento es un deseo de plenitud, todos tenemos que crecer, para así vivir una vida plena en vez de cargar con las miserias de otros.

El niño es emotividad pura, no puede gestionar sus propias emociones cuando se ve enfrentado a situaciones que lo sobrepasan, pero el adulto sí puede y debe hacerlo.

Eres el adulto de tu niño interior, ayúdalo a crecer desde la aceptación y el amor incondicional.

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