“El ego sólo busca tapar carencias y

así transforma los vacíos en abismos.”

 

Enric Corbera: El mundo dual y la consciencia de unidad

https://www.youtube.com/watch?v=nBo3aQmyMbA

 

Existen muchos niveles de consciencia en el universo, pero todos, sin excepción, están hechos de lo mismo, tienen una naturaleza espiritual y adquieren diversas formas dependiendo de la percepción de la consciencia que las creó, toman forma en la materia para experimentar la vida dentro de ciertos límites. Esos límites les señalan su propósito de vida. Lo mismo ocurre con los seres humanos, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana y dentro de la humanidad, multiplicidad de niveles de consciencia y por ende, de percepción.

El ego puede describirse como los límites dentro de los cuales creas tu identidad, esos límites te dan la percepción de un cuerpo cuya frontera es tu propia piel, construyes un “Yo”, una personalidad con la imagen que tienes de ti mismo, esa es la máscara social que quieres mostrarle al mundo, mientras que en el Inconsciente guardas los rasgos que censuras o desconoces de ti mismo. Piensas con una mente dual, dividida, que cree estar separada de todo lo que le rodea. Para el Inconsciente todo es UNO, vive en perfecta unicidad, no percibe separatividad, por eso para la mente inconsciente sólo existes tú y cualquier mensaje que provenga de ti está dirigido hacia ti mismo. Por eso, cuando proyectas una emoción negativa sobre otra persona, en realidad, estás descargando un lodazal sobre ti, es como tomarse un veneno y esperar a que le haga efecto a la otra persona.

La mentalidad de separatividad con la que percibimos hace que constantemente nos estemos comparando con la gente que hay a nuestro alrededor, y esto se convierte en un afán de rivalizar con otros para alimentar la imagen idealizada que tenemos de nosotros, la mayoría de las veces logramos este propósito a costa de menospreciar las cualidades de los demás, pero ¿es real lo que vemos o es una creencia a la que nos aferramos para satisfacer nuestra necesidad de sentirnos valorados? A veces el contraste entre la imagen idealizada y el sentir real de la persona, es brutal; en el tamaño de la idealización se puede medir la frustración, en ocasiones, caemos en una fuga mental absoluta porque no soportamos ver cómo nos sentimos realmente y esta es la verdadera percepción que tenemos de nosotros mismos y lo que proyectamos. ¿De qué te sirve repetir los mantras del pensamiento positivo si por dentro te sientes miserable? Entonces, ¿quién te dice la verdad: pensamiento o sentimiento?, deja de evadirte y conéctate de nuevo con tu SENTIR, descubre cuáles son las verdaderas emociones que están creando tu vida.

¿Con quién interactúas mentalmente? Todos vivimos en un incansable diálogo con nosotros mismos y así es cómo pensamos, a veces ese diálogo tiene un interlocutor que aparece en nuestra pantalla mental de forma pasiva o activa, mucha gente aparece reflejada en nuestra proyección mental, sin embargo, hay dos personajes que predominan: nuestros padres; podemos ser conscientes de esto o no, pero todas nuestras relaciones, empezando por la relación que tenemos con nosotros mismos, se construyen a partir de estas dos energías primordiales. No se trata de hacer las paces con dos personas sino con lo que representan, las historias transgeneracionales y las lecciones de vida que te vienen a través de ellos.

Las otras personas que tienen más fuerza en nuestro diálogo mental son aquellas que nos recuerdan el tipo de emociones que nos generan los vínculos con nuestros padres; en este segundo caso, esto ocurre a nivel inconsciente. Si prevalen emociones como ira, rencor, angustia, impotencia, desamor, soledad, frustración, miedo, culpa, etc., vamos a intentar suplirlos en nuestras relaciones, y por eso, vamos a buscar en los demás, el amor, aceptación, atención y reconocimiento que sentimos que no tuvimos y nos espera un fracaso seguro. De esta manera, terminas relacionándote con el mundo a partir de tus heridas y las relaciones con las que intentas taparlas se convierten en el detonante de emociones negativas que te conectan de nuevo con tu dolor. En el exterior no hay nada, nadie puede llenar tus vacíos, excepto tú mismo. Cuando desconoces el amor que hay en ti, aparece el ego.

Usualmente, pensamos que una persona egocéntrica tiene exceso de confianza en sí misma y es al contrario, utilizamos al ego cuando nos sentimos desvalorizados y no lo queremos reconocer. Todos los juicios del ego se derivan de emociones negativas y nos empequeñecen ante nuestros propios ojos. Es el ego quien te dice que te tienes que ser o hacer determinadas cosas para merecer ser amado. El amor se manifiesta cuando gozas en el hacer, no cuando haces para conseguir. Hay quienes quedan aplastados debajo de un ego monstruoso que les dice que no valen nada y simplemente se rinden y lo disfrazan con soberbia y victimismo. Cada vez que sientas el deseo de criticar, mejor pregúntate: ¿a quién satisface tu necesidad de degradar o idealizar a los demás?

Todo juicio está sustentado en una creencia, para recuperar una mirada inocente, renuncia a tus  juicios, no caigas en la ceguera del fanático, no te aferres a tus creencias. Ten siempre presente que la semilla del amor está en tu interior y ese es el tesoro de tu búsqueda. Nuestro corazón es la puerta de entrada a una fuente infinita de sabiduría en la que siempre podemos encontrar todas las respuestas. Prueba a escucharlo.

El ego cree, el espíritu sabe. El ego percibe según sus necesidades, el espíritu experimenta la verdad. Tus creencias son las que te impiden experimentar el amor, libérate de tus creencias y conocerás el amor que eres.

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