El tiempo, según una definición del tiempo de Heráclito, es la medida del movimiento. Todo se me mueve, cambia, deviene; en pocas palabras todo en la vida se comporta, de cierta manera, en ciclos, círculos de ocurrencia que le dan sentido a ese movimiento, a ese  devenir de las cosas; sin embargo, existen registros, eventos y vivencias que quedan como marca de esa ocurrencia tuvo lugar en el espacio y tiempo. En su momento dejó una enseñanza, una reflexión o trazó un camino. El que pierde la memoria, pierde la vida, porque la vida sólo tiene sentido bajo el contexto “tiempo”, fuera de éste la vida es etérea y sutilmente vacía, con poca o rara manifestación en lo que se conoce como “Ábaco de las Realidades“.

La Tradición y los Tipos de Manifestación de la Memoria

La memoria no sólo es el cúmulo de información, también es la cadena de contextos que le da sentido; la memoria es aquella parte de la mente que nos da identidad y proporciona un espacio de realidad sobre el que las otras formas de inteligencia dentro del ser humano se hacen presentes. Como, ya mencioné, existen tres tipos de Manifestación de la Memoria:

[El Registro]: Se trata de acontecimientos que ocurrieron más allá de la ventana de existencia del hombre, como lo son la historia, los documentos, las narraciones de eventos que pasaron hace mucho tiempo.

[El Recuerdo]: Se trata de acontecimientos que pasaron dentro de la ventana de existencia del hombre, pero no les tocó vivir de forma directa o cercana: como la caída del Muro de Berlín, o la captura de Bin Laden, o incluso, el accidente automovilístico que ocurrió afuera mientras se hacía otras cosas.

[La Vivencia]: Se trata de acontecimientos de los cuales fuimos testigos y forman parte de nuestro entender, pensar y sentir del día a día. Me acuerdo a qué sabía el café de la mañana, me acuerdo del ruido que hace una olla al caer cuando hay silencio, etc.

La tradición es una forma de registro que se transfiere como un recuerdo de una generación a otra hasta convertirse en una vivencia; la tradición tiene por objeto conformar una identidad grupal, comunitaria, tribal o nacional. Es un flujo de información, emoción y simbolismo de una generación a otra. Cuando la cadena de flujo de esa tradición se trunca, las generaciones siguientes a esa ruptura, tienden a retomarla, si es que lo llegan a hacer,  añadiéndole elementos que no estaban en la tradición original, contaminándola o “actualizándola”, según se quiera ver, generando una nueva tradición derivada de la original.

Los Ciclos de la Memoria

Para que una tradición se mantuviera por generaciones era necesario añadirle elementos costumbristas, religiosos o filosóficos que sirvieran de puentes argumentativos en ese brinco generacional. Al cabo de algunas generaciones los argumentos, los espacios y los eventos que conforman esa tradición se pierden, conformando así,  una nueva, encontrándose con los factores integrantes que los fundadores de la tradición inicial encontraron; o sea, no hay nada nuevo bajo el sol.

Antes tenían que pasar más de 7 u 8 generaciones para que se dieran esos cambios; sin embargo, con el pasar de los años esa cuota de generaciones va a la baja. Actualmente, son raras las tradiciones que sobreviven en su forma original. Lo mismo pasa con los eventos. Por poner un ejemplo: para los nacidos en los años 40’s la revolución mexicana estaba todavía muy cercana porque los padres de esta generación la vivieron de niños y escucharon hablar a sus abuelos de los tropelías que se dieron cita en aquellos años.

Actualmente la Revolución Mexicana, no sólo perdió contexto, significado y actualidad, sino que es algo de lo que se sólo se habla, pero no es algo de lo que se entienda; aún y cuando, en aquellos años se tenía cierta ideología, que se fue perdiendo como su recuerdo que se va apagando con el pasar de la vida. Los héroes se convirtieron en calles o en auditorios, incluso en nombres de premios cívicos, no más. La desmemoria gana terreno, las nuevas generaciones escucharon hablar de “Vietnam“, sin embargo, esa palabra no tiene el mismo peso que tuvo en los 70’s. Si las palabras se desgastan con el uso, su significado evoluciona alterando su entorno semántico y retórico.

Hoy en México pasa algo similar. Los problemas que vive el país son muy similares a los que ya vivió en 1855 y en 1908, tal vez no  exactamente iguales porque hay elementos que antes no estaban; lo que sugiere que: toda guerra y todo conflicto, del tipo que sea, puede ser evitado si se recurre a los registros de la memoria histórica donde se plantea esa similitud de eventos y circunstancias, pudiendo deducir, de este modo, los posibles resultados. No necesitamos esperar a que alguien se caiga de una escalera para poner un barandal. Sabemos lo que pasó en los años siguientes a éstos (1855 y 1908) y podemos evitar caer en lo mismo que entonces, porque lo más probable es que termine pasando más o menos lo mismo, si no hacemos nada o si hacemos lo mismo que hicimos entonces.

Esa es la fuerza de La Memoria Histórica. El dejar de leer, dejar de interesarse por la historia es perder la identidad y repetir los mismos errores del ayer, claro, con la creencia de haber “descubierto el hilo negro” en una soberbia disfrazada de conocimiento aparente de causa.

Ya nadie conversa, las pláticas son cortas y de poca profundidad, la memoria es de las pocas cosas que nos llevamos al morir y está prostituida con tanta basura circulando por redes sociales; ruido informático de menos de 140 caracteres.

Los ciclos de la memoria los marcan los espacios de olvido: olvido por desdén; olvido por odio; olvido por dolor; olvido por conveniencia; olvido por torpeza. La falta de documentarse autodidácticamente, aunado a lo efímero de la información, hace que el peso de ésta no tenga el impacto que hubiera tenido sin tanta distracción que da el bombardeo de información desmedida.

Los Caminos de la Memoria

Aprender es la capacidad de no cometer los mismos errores y entender de mejor manera el entorno de vida. Cuando alguien aprende a aprender y aprende a usar lo que aprendió enseñando a otros, entonces se considera que ha comenzado a madurar

Madurar es dejar de tener miedo al titubeo del error, es comenzar a tener miedo a tener la razón. Recuerdo que me decían:

  • a los 20 eres indestructible
  • a los 30 eres el dueño de la verdad
  • a los 40 comienzas a apreciar los consejos de los mayores
  • a los 50 comienzas a tener la razón y también comienzas a ser ignorado por los que tienen menos de 30
  • a los 60 deseas equivocarte y deseas haberte equivocado más en el pasado
  • a los 70 empiezas a atesorar la memoria como instrumento de paz
  • a los 80 eres memoria
  • a los 90 ruegas por no perderla

Si la memoria es lo que nos da identidad, entonces ¿por qué no privilegiarla?, ¿por qué no difundirla?. La memoria nos identifica con los amigos, con los compañeros, nos da reputación ante una sociedad; nos da identidad como familia, porque una familia se compone de las vivencias que se comparten y no sólo la relación de sangre; le da identidad a un país y eso se llama cultura, la memoria es lo que no hace ser lo que somos. El olvido significa volver a comenzar, volver a escribir las páginas que ya estaban escritas, pero se arrancaron del cuaderno.

 

 

La Memoria Selectiva como Arma

Los políticos sin escrúpulos le apuestan a olvidar ciertas cosas y recordar solamente aquello que los beneficia, formando así parte de su tendencioso argumento de campaña. La gente sin estudio o demasiado joven es vulnerable ante este depredador retórico, por carecer de vinculación mnemónica con los perfiles de realidad que el político propone. El consejo es, siempre, dudar, verificar, hablar con personas mayores, consultar en libros y enciclopedias, no sólo en internet, dado que existe mucha información falsificada por ese medio. El punto se resume en tener un juicio crítico y no se puede tener uno si no se concilia: la memoria, la historia, el análisis circunstancial y el mecanismo de dialéctica utilizado.

Somos lo que recordamos, lo que decimos recordar y lo que nos empeñamos en olvidar; somos la conjugación de los verbos y la declinación de los sustantivos; somos los espacios vacíos entre ideas y los puentes entre ideas encontradas; somos el juicio que tenemos sobre aquello que creemos saber y, sobre todo, somos el silencio que dejamos al final de un argumento absurdo del que no queremos formar parte.

La memoria nos identifica a nosotros mismos con nosotros mismos.

[Información Adicional]

lunes, 02 de julio de 2018

 

[01-Definición y Clasificación]

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[02-Palabras Clave]

“Memoria, Ciclos de Memoria”.

[03-Resumen]

Es un mensaje a no olvidar la historia, de ver atrás y entender lo que somos y lo que podemos llegar a ser. El texto invita al lector a no cometer los mismos errores del pasado.

[04-Alcance]

**.

[05-Referencias]

** Apuntes propios

[06-Dirigido A]

Todo Mundo

[07-Bibliografía]

** Apuntos propios

 

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