Recordar es volver a vivir…

Un dicho popular que tiene algo de cierto. Y otro tanto de mentira.

Las personas que pierden la memoria, no tienen la capacidad de revivir recuerdos. A algunos nos gustaría deshacernos de uno que otro recuerdo, dejar de lado la memoria, sobre todo si de hechos dolorosos o traumáticos se trata.

Es un hecho que la memoria no es un filtro, es más bien una especie de proyección aumentada o disminuida de cosas que vivimos.

Ocupamos la memoria para cualquier cosa, recordar dónde dejamos las llaves, la última vez que hicimos algo, la fecha del aniversario.

Además existimos los de memoria selectiva, aquellos que olvidamos a propósito cosas que no necesitamos o que no nos parecen importantes.

Me asombra ver como hay personas que tienen un calendario de cumpleaños, santos, comidas, festejos y actividades, como si su vida dependiera de ello. Paradójicamente pueden olvidar una lectura, una habilidad etc.

Y es que los recuerdos son traicioneros, convenencieros casi siempre,  recordamos aquello que no estamos dispuestos a dejar pasar y generalmente lo recordamos en su versión aumentada y con costes añadidos.

La gente vengativa por ejemplo, más allá del retorcido sentimiento de hacer pagar a otros por la falta que supone cometieron en su contra, tiene una memoria más allá de lo fotográfico, es casi como mirar un punto con un telescopio.

Y es que recordar debería ser un acto como el que la etimología de la palabra describe. Re nuevo cordis corazón, «volver a pasar por el corazón».

Siempre que recuerdo o me acuerdo de esta  palabra , me llega a la mente lo que la visión de la Medicina China nos enseña sobre el corazón, que se considera el asiento de la mente o del espíritu.

Y es que ¿cuántas cosas estamos dispuestos a hacer descender de nuestra mente de nuevo a nuestro corazón para cribarlas?. Seguramente muy pocas. Dejamos que nuestra mente construya y destruya a placer las cosas que sólo deben probarse con el fuego del corazón. Y es que a veces  recordar no es volver a vivir, a veces es morir dos veces.

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