Con el don de poesía

que mi Dios me ha regalado,

su gran bondad me ha dejado

hilar en mi fantasía.

Tejiendo de día en día

dentro de los corazones

mis hilados de ilusiones

con aguja de sentidos.

Regalando mis tejidos,

de variadas emociones.

Cuando trenzo al interior

adentro de un alma noble,

sé que puedo ser un roble

y a su vida hacer mejor.

Enlazando en su dolor

doy consuelo si ella llora,

porque su espíritu mora

en un corazón muy tierno,

y llegaré a ser el cierno

del dolor que en ella aflora.

El poeta fue asignado

a enseñar a los demás,

que sosiego alcanzarás

si conoces tu legado…

Nuestro cuerpo es habitado

por un soplo desde el cielo,

que nos causa gran anhelo

de mirar a las estrellas

y ver cuántas cosas bellas

a esta vida dan consuelo.

*Poemario, Mis Ojos

 

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