Locura de amor

Locura de amor

Siempre me ha fascinado la historia de Adele Hugo, hija del famoso escritor y novelista francés Víctor Hugo, autor de grandes obras, incluyendo Los Miserables y Cromwell, numerosos ensayos, novelas políticas y poemas líricos que le legaron grandes riquezas. Él fue uno de los escritores más halagados e influyentes del siglo XIX. Sus artículos y su política lo llevaron al exilio con su familia, en las afueras de Francia, a la isla de Guernsey en el 1855. Allí comienza la triste historia de Adele.

La bella Adele floreció en Guernsey, entre riquezas y tristezas familiares. Allí conoció las exigencias sociales de la alta sociedad francesa en los tiempos victorianos y al joven teniente inglés, Pinson. Según la historia, al principio de la relación él le propuso matrimonio y la confundida joven lo rechazó. Cuando Adele se arrepintió y lo fue a buscar, por desgracia, el joven había iniciado otra relación y ya no tenía interés en la decepcionada mujer.

Adele se consumió en una gran tristeza, la cual que se fue convirtiendo en obsesión por volver a tener el amor del hombre de sus sueños. Ella no recapacitaba, ni por consejos familiares, ni tratamientos psicológicos, ni la vergüenza pública y la habladuría en la sociedad francesa y estuvo años siguiendo al militar adonde lo estacionaran.

La encaprichada joven lo alcanzó al frío de Halifax en Nova Socia, Canadá en el invierno del 1863, permaneciendo ahí por tres años y luego en la isla de Barbados en el 1866 donde el teniente Pinson cortó todo contacto con ella, cuando se mudó de aquel lugar en el 1869. Luego de ese abandono, su familia en Francia no tuvo noticias de la joven hasta el 1872 cuando una mujer africana se encargó de llevar a la débil, desnutrida y desequilibrada mujer a Francia para que su familia la cuidara. Ella había estado caminando por las calles de Barbados, sucia y hablándose sola pero todavía guardaba sus escritos donde capturó su odisea de amor por muchos años. Ese meticuloso diario fue la inspiración para el libreto de la vida de Adele Hugo en la aclamada película, La Historia de Adele H. (1975) con la bellísima actriz, Isabelle Adjani. A pesar de los reproches de sus padres y hermanos, en un momento en que las mujeres no viajaban solas a lugares extraños, llenos de disputas militares y políticas, Adele había logrado estar al lado del ser que más quiso, pero ya sus fuerzas esfumaban. Su fiel padre le había proporcionado una pensión mensual y le pedía que volviera a Francia, a olvidar a quien tan mal se comportaba con ella, pero Adele lo haría todo por el apuesto hombre, quien mantenía varias amantes y la rechazaba constantemente. Ella le ofrecía dinero y posición, incluso le dijo que podía continuar su vida de soltero después de casarse con ella.

Locura de amor

Locura de amor

La joven vivía con esperanzas de volverlo a conquistar, ya que por un tiempo habían sido amantes y él le había demostrado cariño, aunque fuera con tardas promesas. Su núbil corazón se agarraba del pedacito de cielo que, un día, se había asomado durante aquella brumosa relación. Al fin, después de muchos años, rodando de un sitio a otro y recibiendo maltratos y rechazos de Pinson, Adele, la única heredera de Víctor Hugo, quedó tan mentalmente debilitada que fue internada en un asilo francés por el resto de su larga vida. Su historia ha inspirado libros y biografías. En el 1993, la autora Leslie Smith Dow escribió el libro, Adele Hugo, La Miserable.

¿Cuántos de nosotros hemos querido así de incondicionalmente? Yo sí, cuando joven. Cuando atesoraba la más mínima esperanza, cuando miraba al mundo con inocencia y creía que todo lo podía arreglar con mi bondad, perseverancia y amor.  Sospecho que habrá otros “perturbados” por ahí.

 

UN SONETO A ADELE

Narraste cómo amaste sin mesura,

mil angustias habitaron tu diario.

Dibujan el dolor de tu calvario,

tus cuentos de obsesión y de locura.

Buscabas al teniente de tus sueños,

más él te rechazó sin compasión.

Tu núbil, inocente corazón,

nos mueven, hoy, después de seis cuatreños.

Triste historia que tantas han vivido,

mil veces se perdona a quien amamos.

¿Qué mujer por un hombre no ha sufrido?

Adele, igual que tú nos entregamos

y «locas por amor» nos hemos ido,

detrás de ese canalla que adoramos.

 

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