“Yo te quiero porque tú me quieres”, esas palabras se convirtieron en mantra de mi vida amorosa después de varias decepciones y la tenacidad emocional nacida de esos tropiezos en el amor.

¿Se supone que debemos querer a quien no nos ama? Yo diría que no, el concepto parece sencillo, incluso elemental, pero he conocido demasiadas personas que viven junto a alguien a quien, aparentemente, no les importan lo suficiente para preocuparse por su felicidad y bienestar, al más mínimo. No soy experta ni psicóloga, solo una de los muchos que han sufrido desengaños amorosos. Mundialmente, los ritos matrimoniales preguntan si estamos dispuestos a amar, honrar, consolar y cuidar a la otra persona, guardándole fidelidad durante el tiempo que duren nuestras vidas, y se responde,«Si quiero”. Luego el notario o religioso los casa, “Para bien y para mal, en la riqueza y la pobreza, en salud y en enfermedad, hasta que la muerte los separe.» Ahí no hay nada de querer aunque no te quieran.

Yo Te Quiero Porque Tú Me Quieres

Yo Te Quiero Porque Tú Me Quieres

La primera vez que le expliqué a una amiga que yo quería a mi esposo porque él me quería, (unos días después de haberme casado con él) ella me respondió con silencio. Sintiéndome juzgada le dije que hacía tiempo había decidido no comprometer mi corazón, mis energías y mi vida al que no me dijera que me quería primero. Varias veces me vi con las palabras en la boca pero si no escuchaba y entendía que me amaban yo tampoco lo expresaba y finalmente la relación desvanecía.

Ahora, después de treinta y cinco años en un matrimonio extremadamente feliz, lleno de respeto y amor mutuo, creo que mi teoría, o estrategia, estaba correcta. A mi esposo, cuando nos estábamos conociendo, no le dije que lo quería hasta que me lo dijo primero y le respondí, «Te quiero porque tú me quieres «. No estuviéramos aquí si él no me hubiera demostrado, con palabras y hechos, que yo era lo que él quería en su vida. Hoy, mirando hacia atrás, especialmente cuando veo a mujeres en la televisión hablando del hombre que la maltrata y terminan con «Pero yo lo quiero«, me sorprende que en estos tiempos de tantas libertades y reclamaciones de derechos todavía haya personas que no saben o no pueden exigir que los traten con dignidad en su relación y se conformen con tan poco.

Mi hijo, gerente en un negocio de autos, siempre me ha dicho que en una transacción el que no muestra sus sentimientos, aún deseando que todo salga a su favor, es el que gana. ¿Se le podrá aplicar esa teoría al amor? Cultivamos estrategias para comprar autos, para vender y adquirir propiedades, para ampliar los negocios y superarnos. ¿Por qué no utilizar lo que hemos aprendido, incluyendo lo que han aprendido los demás, para decidir con quién pasar el resto, o gran parte, de nuestra vida? Un carro se puede cambiar y nos mudaremos o cambiaremos de trabajo varias veces pero un fracaso en el amor nos puede robar la confianza, nos puede herir mental y físicamente, puede dejar a niños sin uno de sus padres, puede causar un golpe económico del cual será dificil levantar y habrás perdido preciado tiempo con la persona equivocada. La mayoría de lo que nos sucede en la vida no es por accidente. Decidimos, en gran parte, nuestro camino y si vamos a permitir malos tratos (ya sean mentales o físicos) a manos de otra persona.

Volviendo a las que he visto en la television; Joven, tienes que decir, “Pero yo me quiero” con más frecuencia y encontrarás a aquel te diga, “Yo te quiero”, primero. Luego, le podrás decir que lo quieres todos los días porque el verdadero amor cambia y crece con los años.

 

A TI

Mis ojos somnolientos besarás

y me recordarás las medicinas.

A todos mis anhelos adivinas,

mi cuello, cariñoso, sobarás.

 

Cometido, te integras a mis gustos

y tu risa elimina mis enojos.

Te encanta sorprenderme con antojos,

te encanta resolverme los disgustos.

 

Me llamas tu bebé por la mañana,

y deslizas tus manos por mi pelo.

Besos junto al olor tu cuerpo emana,

 

no me permitirán quedar dormida.

Quisiste ser mi amor y mi consuelo

y eres la poesía de mi vida.

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