Desde el principio de los tiempos han existido escritores, ya sea que cuenten historias o que expresen su opinión. Encontramos también escritos tradicionales que pasan a través de las generaciones, otros que prefieren innovar a la hora de expresar sus pensamientos y así.

Con el nacimiento y desarrollo de los nuevos medios y tecnología podemos ver que, la escritura ha ido evolucionando también. Esto no puede ser motivo para dejar de escribir. Por el contrario, debemos aprovechar las ventajas de internet y sus herramientas.

 

Hasta el día de hoy contamos con:

  • Auto-corrector que nos ayuda a encontrar la buena ortografía o la palabra adecuada.
  • Los diccionarios ya vienen en apps.
  • Traducir textos enteros con tan solo un click.
  • Videos y podcasts que podemos llevar con nosotros a todas partes.
  • Notas de voz para guardar nuestra inspiración.
  • Leyes de derechos digitales que al incumplirlas pueden tener consecuencias graves.
  • Para resolver una duda no hace falta buscarla en la enciclopedia.
  • Paginas especializadas que te dicen si tu texto es plagio u original.

 

Tenemos que tomar una posición optimista frente al futuro que nos espera porque escribir nunca pasará de moda y como vemos, la tecnología está a nuestro favor.

 

La tecnología nos brinda abiertamente las opciones de crear, publicar y compartir nuestros escritos. El trabajo del autor como tal, se ha multiplicado ya que en ocasiones el mismo tiene que aparte de ser autor, también tiene el papel de editor y tomar decisiones que pueden ser vitales para el escrito.

 

Una mayor globalización nos beneficia, ya que nos pueden leer en lugares nunca imaginados. Un mundo más multicultural nos abre la puerta a interactuar y descubrir nuevos caminos.

 

No podemos negar que la forma de contar nuestras historias ha cambiado y ha combinado diferentes tipos de narrativa para el mejor entendimiento del lector.

 

El futuro no lo sabemos, pero sí podemos prestar atención a las tendencias y los cambios que estamos viviendo para así crear mejores contenidos. Así como nosotros somos los escritores del futuro, también tenemos que pensar en el lector del futuro.

 

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