Ayer se produjo uno de los fenómenos naturales que más atención despierta en la humanidad: un eclipse.

La naturaleza sigue su curso y el ser humano, para no perder la costumbre, también sigue el suyo de intentar sacar partido a cualquier cosa. Una vez pasado el eclipse, los comerciantes hacen números.

 Según un artículo de CNN, uno de los lugares que resultó más beneficiado por el fenómeno fue la ciudad de Charleston, en EEUU, donde se pudo observar el eclipse en su totalidad y donde los comerciantes se frotaban las manos desde hacía semanas.

Restaurantes, tiendas de souvenirs, vendedores de gafas especiales, artistas y hoteleros fueron los sectores más beneficiados económicamente.

Entre los ejemplos más claros, una familia mexicana se gastó cerca de US$3.000 en viajar hasta EEUU para disfrutar de la experiencia. Una señora compró las gafas el año pasado por US$1,5 y los vendió por US$15, aunque hay gente que ha pagado hasta US$40 por ellas.

Al final, con más o menos dinero en el bolsillo, los más beneficiados fuimos todos, ya que la naturaleza nos permitió disfrutar de un espectáculo único.

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