Quedarse como nieve y testimonios falsos en la orilla

Donde los golpes de la noche son exactos

Junto a sótanos colmados de lluvias prematuras

Con aire de ventana o bosque que retrocede hacia lo extenso

Con esa furia de palabra abatida en medio del pecho

Con una marca de naufragio como herida eterna

Lo cristalino de la palabra noche se amotina

Y la oscuridad pierde la belleza de cada noche

Los girasoles pierden certeza de existencia

Mientras una gota de insomnio danza desnuda

Sobre la cara de las apagadas luciérnagas

Las palabras atónitas de locura se miran unas a otras

Henchidas de una soledad vasta y tempestuosa

Y las mudas aullan inescrupulosas

Algo o un ilusionista que nos dió a luz agoniza

Mientras sus pesadas manos de metal

Golpean a ciegas, los colores del arco iris

Creando putrefacción de ira y dolor de exilio y multitud

Un eco de ruido contra ruido, una brisa de cementerio

Impide a mi mano hacer de tú sudor, una muñeca transparente

Es cierto que tú mano y la mía inventaron un túnel pasajero

Estamos desnudos frente a una muralla

El sol me recuerda tu manera de guardar el silencio

Tú eres anónima como el mar antes de la civilización

Salvaje como flor nocturna que atraviesa el cadáver de un ángel

Planetarias e indefensas giras

Como gira la proa de un velero de papel en medio de un huracán

Como el cráneo de un minotauro a manos de un poeta demente

Giras como en un sepulcro de aguas giras en espiral

He visto el drama de la vida cabalgar por tus pechos

Buscando antiguas raíces

Los buscadores de oro perforaron el silencio

La risa de la paloma murió al amanecer

El eco del tigre cayó despedazado en el fondo del infierno

Tus ojos de diamante están moribundos en la boca de un tren

Relucen de tristeza brillan de ansiedad

Valen tanto como la hoguera o el puñal

Yo pregunté entonces dónde estarías luego de este mundo

Más allá de ti misma

Quién se hará cargo de tus manos después del descanso

Qué flor muerta servirá de apoyo a tus piernas de higo

Qué ruido florecerá en la penumbra seductora

De tú infinita quietud

A dónde retornará esa actitud tuya de andar descalza

Por los salones de baile amenazando con destruirlo todo

Tú existencia de piedra hace del mar una fiera de ojos vendados

Que combate con su propia sombra

Que la vence golpeándola contra la pared de un dormitorio en ruinas

La loca necesidad del naufragio embelleció el paisaje

Elegía de inmensas alas azules

Los ojos de las gaviotas separados del cuerpo

Encaminándose solemnes a incrustarse al rojo hemisferio

De la soledad aparente

Donde simpre hay voces simulando el vacio de la soledad

Acostumbrabas permanecer frente al espejo por largos años

Reposabas así envuelta en tú propia imagen como músico

Frente a un infierno de melodías

Pero yo seguí cantando mientras los galeones

Se convertían en serpientes aladas, en espadas envueltas

en colores con boca y ojos, máscaras y garfios

Rencor de aguas puras, detente murmullo de látigo frente

A la víctima, al teatro vacío a la espera del incendio

A niño triste caminando perdido por el muelle

Las agujas del reloj retroceden el hombre ataca

Quién suplantaría entonces tu manera de ser fértil

Ante tanta oscuridad

De callar cuando abren sus almas los asesinos

De dormir desnuda en la proa de un vehículo espacial

Cuando hay holocausto diario

Todo parece como si una ola de barro cubriera el cielo

Faroles enemigos tiranizan la rotación de la felicidad

Ardor fatal en la piel del mundo

Yerro en la puntería de las predicciones

El mar que ruge toda la noche porque tú ya no lavas

Tus pies en él

La briosa mutilación de la mejilla cuando nadie responde

Al augurio fatal, la sacerdotisa que clava la estaca en el sol azul

De la desconsolada medianoche

Guerrero despeinado que lucha por existir

Guerrero armoniosamente sonoro de cuerpo ágil

Guerrero hecho de luna y atardeceres

En defensa de las herejías y altivo desvaneses, te disipas

Guerrero de cansancio y plenitud como inmensa jirafa blanca

El universo toma la forma de cántaro

Que se resiste a ser nuevamente arcilla

Tú cantas y ciertos dioses nómades comienzan a danzar

En medio de la llanura

El rito consiste en la ilusión de parecer inmortal

La vida más allá de la caverna

El azote del sueño contra el mármol de la realidad

La brújula que encandila, el peregrinaje de la materia

Finalmente se arrodilla, va cayendo a la red ebria del tiempo

La fe en manos de la historia

El hombre se va convirtiendo, en su propio esclavo

En un migrante, en fragmento de sí mismo

En sombra de su propio espíritu que es tan poderoso

Tan fantástico como el sol y las estrellas

Se debilitan los torrenciales gestos de la naturaleza

Los rayos del sol menguan sus majestuosas órbitas

La rebelión del amor, la rebelión del silencio :

Al ataque y quién encuentre el amor, ascenderá a rey

A elección de las pitonisas degolladas

Todo convoca a una batalla de enemigos vacíos

Los muertos en sus tumbas de cristal reclaman volver a la vida

A tener voz a navegar en esta tierra

Sigue leyendo a Óscar Alberto Marchesin

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