¿Cómo morir sencillamente ?

Una mujer, un recuerdo fugaz dudoso

una enfermedad, un deseo

temores por el tiempo pasado

temores que uno puede estudiar :

Cómo llegar a Saturno, por ejemplo.

No son las cosas importantes las que llevan

a un hombre a la locura.

Por lo general está preparado para la muerte

para el asesinato, el incesto, el robo, la violación mental

la inseminación, la clonación, la tortura, la venta de niños

diversas mujeres, la histeria

¿No ?

Es la serie continua de pequeñas tragedias

lo que lleva un hombre a la locura.

No es la muerte de un amor

sino el bostezo del mal aliento en el rostro

cuando ese día sin auto

subís al ómnibus tan negado.

La muerte de la vida es ese cúmulo de trivialidades

que pueden matar más veloz que el cáncer

y siempre están ahí :

La cola para pagar los impuestos

o el permiso de conducir vencido y la multa

o el codiciado vuelto.

   

Los contratos o los despidos, el estreñimiento

o la careta de una suegra

las multas por exceso de velocidad, las brujas.

Polillas o grillos o ratas o mosquitos gigantes

o cucarachas o moscas…

y en la ventana quedó abierto el mosquitero

O pasarse o no llegar y la farmacia de turno desatendida,

o el vecino borracho y la vereda vomitada

sobre un pie izquierdo.

Al presidente no le importa ni le llega

y el gobernador se ocupa de que así sea

y la limosna y el diezmo dominical y el hambre diario.

El interruptor de la luz roto, el colchón hundido

el charlatán, las comadres. 

El botón partido, un punto de roja sangre

en la camisa blanca.

Cien dólares y el auto sigue fallando

y vuelvo al ómnibus de los bostezos

y eructos de cada día.

Y el recibo del teléfono que sube y la bolsa que baja

y el agua que corre por el water y nadie puede agarrarla.

   

Y la instalación de la luz que se ha quemado,

la luz de la entrada, la luz del frente, la luz de atrás

la luz del interior.

Está más oscuro que el infierno y el kilowatt

más caro que el diablo.

Y además siempre hay ladillas y uñas que se encarnan

y gente que insiste en que son amigos tuyos

siempre existe eso y cosas peores :

Grifos que gotean, un cristo disfrazado

y la Navidad, el pan y el vino de la misa

los misteriosos parientes 

que vemos cada fin de año.

Siete días de lluvia, dos pesos de caramelos baratos

un diente roto

y el chorizo de cerdo tan dudoso

en la heladera que calienta.

O los baños de la estación de once

y las miradas de costado de los maricones de turno

o las insinuaciones de las camareras de los hoteles

cuando hacen la limpieza y son tan viejas y gordas.

No son las cosas importantes las que llevan

a un hombre a la locura

…de cuidacoches o de lavacoches o de pinche de cocina

o de lavacopas o de ladrón de bolsos de ancianas

que las deja gritando en la acera con una pierna rota

a la edad de ochenta y cinco años.

Ves que algo se acerca violentamente

y nunca parará hasta tú adentro

y sangre en la ropa interior de dientes rotos

sobre el piso sucio.

Dientes postizos sobre el futuro de China, Rusia

España y Estados Unidos,

todo tan ficticio como eso.

Y pelo largo y pelo corto y nada de pelo y barba sin rostro

y muchos papeles pero ninguna hierba excepto

y tal vez la del jardín.

Con cada teléfono que suena por última vez

luego de la centena de llamadas, un hombre o una mujer

o un animal más va a parar al cementerio

…las cosas simples te alegran la vida quizá

y los problemas simples te matan seguro

siempre fue así. 

Sigue leyendo a Óscar Alberto Marchesin

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