El deseo es un animal que vive

en las entrañas, como toda bestia visceral

devora y devora todo el tiempo

llega un día en que sólo nos queda

la piel y la osamenta conteniendo un vacío

tumultuoso, desorbitado

el vacío pasó a ser un animal que vive en el deseo

como toda bestia pasional succiona y succiona

todo el tiempo.

               

Llega un día, alguien pronuncia tu nombre

y te pulverizas en el aire,

tus moléculas en el espacio son un animal doméstico

                               

un animal doméstico imposible de controlar

sin que amague a cada segundo

comerse la moribunda humanidad inconclusa ineptamente mal creada

como todo lo mal concebido tiende a desaparecer y desaparecer.

 

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