Jesucristo tenía que morir

Pese a todo tenía que morir

Aun cuando Pilato dijera que no

Caifás insistía tanto

Que se llegó a condenar al Hombre

Tenía días sin comer

Y estaba tan débil

Que al subir al Monte de los Olivos

Con dos maderos al hombro

Iba de tumbo en tumbo

Pilato lo miraba con compasión

Y también los soldados romanos miraban

Fue entonces que por ahí pasó un hombre

Simón Cireneo

Un negro fuerte, pasó por ahí

Miró aquello como sólo los negros saben mirar

Pilato sintió lo que el negro tenía en su corazón

Y a los soldados hizo una señal

Todos se echaron sobre Simón

Y con fuerza lo apalearon

Luego le dijeron: toma la cruz y cárgala

Simón tomó la cruz

La tomó de la mano del blanco

Se echó a correr con ella

Se echó a cantar

Se echó a bailar

Bailó cantó

Se fue corriendo hacia arriba

Dejando atrás a todos

Regresó cantó bailó

Hizo girar la cruz sobre su cabeza

La echó al aire

La atrapó

La cruz quedó bailando sola en el aire

La gente gritó milagro

Y cuando cayó la cruz

Simón la tomó

Bailó mucho con ella

Antes de devolverla a Jesús

Desde entonces

Cuando es muy pesada una cruz

Cuando algo pesa demasiado

para las fuerzas de un blanco

Llaman a un negro para que cargue

Después bailamos cantamos

tocamos el tambor

tocamos el bambú

Nuestra espalda es muy ancha

Cargamos la cruz, cargamos el fusil,

cargamos el cañón

ayudamos al blanco

cargamos los crímenes

cargamos los pecados

cargamos por todos.

 

 

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