Su cuerpo materia negra, dibujaba una sombra
de tez oscura. Era una nueva figura entre nosotros
llegando con un aura de dolor, sin duda, esa tristeza es compartida.

Sus ojos escucharon nuestra duda, temor a las almas perdidas
aferrando nuestra imaginación a un cuento nunca contado
quizás el o ella buscar la amistad, con la inspiración de una mente atribulada.

Fue la tragedia de su vida jugada con intención oscura
estaba de luto su herramienta de engaño?
nuestros corazones se alejaron de su humor triste, silencioso.

Nos movimos suavemente alrededor de el, bloqueándola
de los chismes que compartimos libremente, las trivialidades de nuestras vidas
se volvieron secretas, como era ese silencio que el tan magistralmente realizó.

En su funeral, el vicario habló en voz baja de una mujer, elegimos ignorar
acostados a un lado de su tumba, era una pequeña lápida de granito
debajo del espacio reservado para su nombre, fue tallado: ‘Y las sombras de sus bebés?’

 

 

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