No se trata de ninguna de ellas
un àguila de espeso plumaje mueve la hierba
con el aire de su aletear

Sigo còmodo y tranquilo en mi pobre cama con ellos
pero el ruido que no es sonido, del aleteo, me distrae
se suma el grito de las aves mezcladas en ritos satànico

Los animales de tierra del campo escapan esperanzados
en no ser atrapados, algunos escapan…
dejè una hornalla encendida y la cacerola salta enloquecida

Pero lo peor no comenzò y ya estamos en ello
dos perros da cada lado de la cama ya descansan
la pelìcula insomnica està por comenzar

Junto al bosque, fuera de èl
a pasos de la montaña estoica
sobre el piso de madera hùmeda

Surgen los lastimosos sueños
para enervar la mente transgredida
los duendes de la noche se baten con fantasmas

Por la injundia de los dioses fraudulentos
ni diosas, ni demonios y menos aùn apòcrifos dioses
el rollo de la mente desteje la manta de un fantasma cada noche

Debajo apareciò el hada protectora de las ardillas
una caperucita vacìa con un facòn en la diestra
y cada noche fue destruir un cuento misterioso de mal gusto, pero sin lobos

Despertè apesadumbrado como de costumbre, aguardando el descanso…
me aguardaba el camino pedregozo por desandar y las zanjas profundas
el dìa comenzò y ya en mi auto recorro el camino plagado de zorros

Troncos caminantes que como yo quizà tambièn durmieron la paz de los cementerios
señoritas risueñas, casi sin faldas y de tacones inmensos
de rostros enjutos, otros lagrimeantes y pocos sonriendo

Hallar en tan pocos kilòmetros semejantes circos y zoològicos
solo me hacen envidiar màs aùn a los animales, reyes naturales del espacio
luego de realizar ciertos hechos, comienzo el retorno…

Las tablas me aguardan, los techos de chapa gotean
mis perros sonrien y me solicitan caricias, cariños y que estè
se desperezan luego de largos sueños con cenicientas reales…

Los ritos de las aves finalizaron su dìa, comienza mi noche y lo saben
estaràn descansando, ideando sus andadas del siguiente dìa…

 

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