Candombe de cacerolas

Candombe de cacerolas

 Si algún día venís al barrio

 no te sorprendas al verme acorralado

 entre flores carnívoras y aguas estancadas…

 

 No finjas mujer, aún no he muerto por el día,

sólo soy el desierto inconmensurable en oleaje

procurador de la sordera de los tímpanos y un solo ojo

 

Desata la soga podrida sin que sospechen

y quema la bandera pirata, saluda al ex-difunto

 

 ¿No es esta nuestra carta de presentación?

 la cuerda muerta y sucia será nuestro prestigio

 contra políticos sucios malsanamente ineptos

inescrupuloso lavador vende-patria

 

 Que se defecan en la natalidad de la inocencia

 que leen los periódicos, sacando la sección del obituario

 para echarle un ojo al costo de las defunciones

 o a la escasez de hoyos todo-terreno

 en los suburbios del descuido

 

 Me verán, porque soy de los senos de la tierra

 allí donde el instinto de cartón planta rostros de hojalata

 y la basura es una tripa más, perdida en los mudos dialectos

 de los estómagos desnutridos y panzas hinchadas

 

 ¡Vengan al carnaval sucio, yo soy los muslos del trapecista

 que ejecuta malabarismo en las retinas de la miseria

 cruda y magra cómo una prostituta pobre!

 

 ¡Vengan a ver las cacerolas que razonan

 menudas y subversivas de pluralidad

 tomen las ollas y las camillas y lleguen a lo profundo

 con la escafandra tuerta!

 

 ¡Abran el seguro de la apertura!

 porque irracional la tempestad sacuda la inercia

 que ensucie sus mascotas, sus asuntos solitarios, sus drogas

 

 ¡Manchen a sus concubinas con la conciencia del estar y del somos!

 para que este abismo que mastica vientres flácidos

 cese de orinar su semen mortuorio

 en las rodillas de los pobres, in domicilius

 

 Que esa homilía de la virgen parca

 deje de mudar inquilinos a una casa absurda

 y chismosas de conjeturas sin respuestas

Sigue leyendo a Oscar Alberto Marchesin