La cuestión es qué dios ?

La locura, la infelicidad, el muy factible suicidio

O la salvación en ningún dios

Solo Nosotros, nuestro dios

 

La hegemonía permanente de la vida

En la paz permanente de la muerte

 

La asfixia mental puede matar o puede sostener la vida

Pero la esclavitud es siémpre el límite insostenible

De la vida en la muerte

 

Es el peor zombi

Caminando, hablando, sonriendo, simulando existir

Sin ser nada, ni mente, ni sentido, ni orgasmo, ni mentira

 

No olvidemos las calles de las prostitutas, la traición

El gusano en la manzana roja deliciosa

Los bares, las cárceles, los suicidios de las amantes

Los bancos de las plazas y los durmientes

 

En este mundo se matan a diario cerebros

Se disecan corazones

Se mutilan niños, se momifican sentimientos

 

Hasta la pobre gente cree en los políticos

Hasta cree en algún dios aparte del Cristo interior

O la nefasta creencia en los “ministros” de arena

De noche, de masilla seca, inventores irredentos

De cada mística apócrifa “creencia”, llamada como sea,

 

Es todo lo mismo, religiones, sectas, ritos, magia,

Satanismo, san la muerte…todos apócrifos nefastos

Y cuanto invitado se le haya ocurrido al ministro de turno

 

Aguardan que un fantasma los salve

Y que el aire los alimente

 

No hay un dios, no hay políticos, no hay paz, no hay amor

No hay control, no hay planes

No hay futuro, ni pasado, ni presente, nada existe

Nada existió

 

Si nuestra mente no lo produce, acepta y ejerce

Cada uno es su dios y cada angustia, nuestro demonio

La lucha es intestina, por ello defecamos palabras

Vomitamos angustias, matamos religiones-sectas-ritos inventos

Poderes e inútiles en general y generales por ende

Para sacarnos la resaca de la guerra de cada día

 

Debemos cuidarnos de nosotros
Una increación maléfica, aunque no existamos

Sigue leyendo a Óscar Alberto Marchesin

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