Una criatura emerge del interior
de una roca milenaria, Neptuno nació de ella
ese ser de tres mandíbulas añora las piernas del dios

Pero Poseidón pisoteó al apoyo de esa piedra inmensa
roca que se hundió cada cien años, medio metro
sin oro, sin plata; con Neptuno expectante, irritado

A sabiendas que Zeus y Poseidón triunfarian ineludiblemente
cuando sentado debajo de mi árbol en las noches de algún verano
ilícito de insoportable o un otoño-invierno escalofriante

Veo tremenda roca entre las estrellas tintineantes de temor
ellas saben que esas mentiras están presentes detrás del firmamento
y con mucha suerte escaparán a esos pies explosivos de poder apócrifo

Se puede interpretar el gesto del estrellato como inteligente
las fugases que nunca sabrémos dónde arriban
son ese límite mayor o menor que siempre existe en todo

La criatura no continúa los pasos de nadie
solo reconoce que emergió de una roca del fondo de un mar
aguas con dueños diferentes, ficticios, cobardes mitológicos

Admiro a esa criatura sin nombre devoradora de dioses lineales
en definitiva, verdadero dios de las aguas y sonríe letalmente
sus tres mandíbulas en el choque generan desastres naturales…

 

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