Allá voy a esparcir mis turbaciones

 en el negro lomo de la sombra furtiva

 guardando catarsis de posibilidades rotas

 en las tarrinas de barro Amarú ultrajado

 

 El cansancio me llega desde lo más lejano

 rompe el enfermo equilibrio de la ubicuidad presente

 y se oculta en el falso cordero asado del calvario

 

 Coloca candados en los muros cercanos a la redonda

 con sus herramientas y sus limosnas

 el cansancio quiebra una cruz cada día

 

 Yo viajo al valle de la cautela indebida

 apresuro mi instinto a reacomodar mis dudas

 acerca de sus manuscritos sacros sacrílegos

 

 Su pez discute con Aristóteles

 ofrece insignias de agua roja a los jóvenes

 camellos desjorobados y un equilibrio sacerdotal

 intentado con cráneos a largo plazo

 

 Yo recuerdo, añoro, pienso y optando avanzo

 

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