En estos helados pasajes de la ruta 7 donde sopla el zonda recitando

Para acercarme a tus tierras en tus versos y doblado en escondrijos

Que disimulan el frío

 

Decime: Es el genio de Neruda que sigue bailando

¿Junto a su dama al ritmo de su sonrisa?

Como siempre obstinado desafiando las letras

 

Decime: es el genio de Neruda que despierta ofuscados pájaros del alba

E incumplidos sus sueños, las mariposas mueren antes de la hora

¿Sin cumplir sus ciclos, las flores abren a sus colores y recién amanece?

 

Y en los campos de heno las mujeres entreabren sus ojos aún desnudas

Aprehenden los tallos tiernos entre hadas y manos de sirenas rubias

Regresando de los trasfondos de sus ensueños

 

Decime: es el genio de Neruda que uno a uno

Menciona cada nombre masacrado por un pinocho

¿De carne podrida sin un corazón de fantasía?

 

Es el zonda que entreabre las puertas rebasando de agua tibia

¿Las tinajas para lavar los rostros sangrantes al viento?

 

Decime: es el genio de Neruda que uno a uno pelea la contra

Aliado al sol necio ante las sombras, las armas, las tormentas

Resurgiendo la tierra de las tinieblas con Bukovski y Cardenal

¿Colaborando en la misión?

 

Y será la fecha de los siete ángeles en caballos alados siete distintos

Ahogando el sol enfurecido será hoguera sobre el estadio

Repleto…de muertos

 

Decime: es el genio de Neruda que arranca las pieles y entre celos

¿Y plumas recita una canción desesperada en su última residencia?

 

Decime: es el genio de Neruda que nubló la fecha dejando todo igual

¿Y sus enfermeras hacen la noche de los enfermos y no tan enfermos?

 

Decime: es el genio de Neruda que grita viva Chile a la distancia

¿Con su pañuelo en sangre al viento desde su Pacífico violento?

 

Humedecido su corazón por las caracolas y barcazas ante el gemido

De mil parturientas asesinadas y sus hijos repartidos entre uniformes

 

Y más olas sin destino acariciando las costas

De tierras existentes tan solo en sus versos

 

Decime: es el genio de Neruda que permite el sueño de sus enfermeras

¿Y hombres de dudosa vocación?

 

En lo más alto de la cordillera, siempre blancos sus vértices

Provocan, llaman, estremecen, matan y mueren arrogantes

 

Decime: es el genio de Neruda que triunfa con su estaca

De estalactita y marfil sobre el corazón de roca del demonio que lo sedujo

Que convivió con él más de diez desiertos en su mente

¿Y cien víboras en sus entrañas?

 

Decime: es el genio de Neruda que por los ojos de Borges

¿Llegó al centro de la tierra para entibiar su núcleo repugnante?

Proclama el alba enciende los rayos que la iluminan

¿Se ajusta su chaleco de seda, ata sus zapatos de charol y camina?

 

Decime: es el genio de Neruda que no duerme, que embaraza, que acaricia

Esparce la semilla del trigo, riega su América

¿Y llora envuelta de rojo su carisma que nunca muere?

 

Decime: es el genio de Neruda que ante el zonda no se mueve

Entre las hermosas piernas de los comienzos de las primaveras

¿Y las suposiciones encapsuladas de los tenebrosos inviernos?

 

Decime: es el genio de Neruda que seduce siempre eliminando del miedo

Las escaleras oscuras, depositando en las islas de la luna sus pájaros

¿Embriagados de poesía y litros de colores amarillos?

 

Siempre los pájaros de todos los amarillos

Fueron propiedad del genio de Neruda

Esos que hacen tan claras todas las cosas simples

En el epicentro de nuestros pensamientos más desprolijos

 

No me digas nada: Es el genio de Neruda donde duerme su eterno amigo Salvador Allende y juntos cada noche

Observan fotos y recuerdos

En el escritorio con las paredes aún perforados

Por miles de balas cobardes en La Moneda

 

Y juntos cada día limpian sus deposiciones

Con la lengua de un tal Augusto José Ramón

 

Y en ese momento no dejan de reír hasta el cansancio

Momento en que Pablo escribe y recita

Y Salvador agita su bandera perforada, lamentando por siempre

¡El genocidio militar en América toda!!!

 

Y un yanqui verde dólar llora amedrentado

Y entre balbuceos, ambos lo escuchan decir:

 

La naturaleza nos está exterminando

Volteamos las torres, destruimos Hiroshima y Nagasaki

Matamos nuestra juventud en Vietnam

Logramos las dictaduras en toda América

 

Y nunca habrá perdón

¿Para qué, porqué lo hicimos?

 

Y lo último que escucharon

Fue un disparo amortiguado…

 

Sigue leyendo a Oscar Alberto Marchesini