Comienzan las lluvias, amigos, y aquí estoy con mis dioses sectarios que reciben, manos en alto, el Poema.

   La mulata llena de sed abre sus ojos

al mundo y respira la libertad.

 

He olvidado la ciudad. Me demoro aprendiendo

      los largos nombres extranjeros.

 Y el extraño sonido de algunas palabras que se escurren

  como peces y las flores exudando un mismo olor a hembra.

 

Mulata, sólo ahora comprendo el nombre de la poesía.

Ella es mi dureza, mi nueva alegría. ¡Quién habla de morir!…

 

AMÉRICA

Éste es el nombre de la recién nacida, la que inventa el asombro de los maíces nuevos cada primavera.

 

AMÉRICA

Ella cambia de piel en los bordes del trópico.

Se derrama en miserias y es entonces la Inmunda,

  la Madre de los desperdicios.

Nada es tan perfecto que no lo borre su sonrisa

 

AMÉRICA

Esa música es la fiera que acecha; esa ferocidad, el asombro mortal de su belleza.

 

AMÉRICA

Qué mejor que este maíz florecido y carnal,                        esta palabra de lejana memoria

Baila, nombre nuevo y perfumado, que en la

  noche te cubriré de amor.

 

AMÉRICA

La vieja voz cantando en sus ídolos de piedra

 Esos señores eran iguales en voz a los dioses.

 

AMÉRICA

 Es su altura perfecta, es su amor sin olvidos.

 Nuestra madre sobre las aguas.

 

AMÉRICA

El sol dividiendo su amor al mediodía.

Mi futuro incendiándose.

             

AMÉRICA

El país de los hombres en celo, nuestro                     joven ardor.

 

AMÉRICA

 La mano que dibujó el vuelo de la serpiente.

La mano que grabó el árbol del maíz.

En la piedra está escrita la Historia.

 

AMÉRICA

La serpiente girando hacia el centro del mundo.

La gran misteriosa. Hacia el árbol de esmeraldas

   que vive debajo de la tierra.

 

AMÉRICA

Con la piedra fijé el nombre de mi raza.

Lo salvé de la segunda muerte, del olvido.

Con la piedra hice el falo funerario, su arrogancia

y su orgullo.

Ésta es la piedra viva que fecunda los campos

y las mujeres.

 

Ésta es la piedra hembra, ésta es la piedra macho,

 donde frotan su vientre los recién casados.

Es la piedra de lluvias. El alma de mis muertos.

 

AMÉRICA

El vuelo secreto de la noche y sus aguas de frutas

maduras y salvajes.

Con su río de músicas el trópico avanza.

Es la sangre del pájaro que hace nacer al sol

cada mañana.

 

AMÉRICA                   

   Y amante furioso, el jaguar de esmeraldas.

  que abre sus ojos en la noche.

 

AMÉRICA

Vivirémos desnudos bajo el sol, serémos siempre jóvenes

y no habrá más memoria que la piedra.

solo la piedra conoce el porvenir.

 

 

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