Desde el altillo del campanario ya la campana bendida

De los huecos de las ratas debajo de los zócalos

Gemidos fingidos del orgasmo que nunca llega

Porque nunca existió la posibilidad de generarlo

El rey que exige el pago riguroso al pueblo

Otorga la dádiva del regalo inexistente

 

Gritos del torturado en las planchas

Sobre los flejes de metal de las camas

Agua dos cables o las puntas del diablo

Los cuernos de uranio

Gritos que preguntan, gritos que nada exigen

Los gritos del porqué

Habíamos pintado la pared

De una sola esquina

 

Gritos de parto parten la vida

Es el comienzo de la muerte

El esfuerzo sin fin, la ayuda simulada

Más gritos y el grito de horror del que sale

No se sabe porqué grita, si de dolor

Si por el cambio a la nada

Si vió una gorda partera de bigote asesino

Si sabe que arribó al planeta

En exterminio, al mundo del vacio

 

Grito del vendedor de diarios

Del que labura para el plato de cada día

Grito de garrapiñada y manzanitas rojas a la fuerza

 

Gritos debajo del agua para que nadie escuche

Gritos desde el negro silencio de la noche lluviosa

 

 

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