La ausencia tiene un valor en la bolsa
esa bolsa sin fondo que no permite limitar
la intensidad ya que nunca está llena ni vacia

En su fondo guardé tus ojos y la perforaron, huyeron
y con ellos se fueron tus besos y caricias irrecuperables
tú piel interminable de besar, cansados mis labios claudicaron

Te busqué por el camino del bosque y hallé la risa de los pájaros
en la falta de temperatura que se fue con tus manos, encontré el hielo
que me mantiene en estado latente, caminando y girando en cada árbol

Ya no vivo esperando encontrarte, no me queda piel en las plantas de los pies
y las piedras del camino lastiman mis rodillas peladas, mi cuello sediento
y mi corazón presiente pinchazos de las agujas del tiempo perdido

Tu ausencia hace llover sobre mi craneo oxidado
el espacio que queda entre la lluvia y mi lengua es mínimo
sin querer patieé la bolsita vacia y escuché un gemido…

 

 

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