Michelle toca la trompeta y le dicen la loca

La noche sobre ella, cayó sobre nosotros

Pesada apesadumbrada impropia y quejosa

Húmeda quiso silenciarla, oscura intentó dormirla

Michelle como yo, no se dejó imponer las prohibiciones

Del prohibido prohibir, del porque sí, del es así porque sí

Desde la Casona de Iván salimos al mundo

Muchos de nosotros, pero no les era conveniente, pensábamos

Michelle tocó tres noches seguidas y no respetó los días

Las aguas subieron desmedidas hasta sus rodillas huesudas

La lluvia se asoció a la noche de las imposiciones y tampoco pudo

Tan solo inclinó la trompeta para vaciar de su interior

El agua de sus pulmones lentamente

Tan solo sacudió su cabeza para vaciar de sus gruesos lentes

El agua de sus ojos negros sin una lágrima

Y los dictadores dictaron nuevas arbitrariedades

Prohibiciones, ocurrencias, varios decretos sin límites ni fin

Dictaron sangre en las escuelas para niños hasta seis años

Si ya aprendieron a escribir

En las noches, para Michelle para los ruiseñores

En Argentina, para todo el que piensa

Y nosotros, los auto-dictadores de cada día nos auto-prohibimos

Sin darnos cuenta nos imponemos libertad condicional

Y nos matamos solos, no: nos secuestran y torturan, ESMA

Michelle sigue su noveno blues sin interrumpirla

la lluvia, la noche, los fálcon verdes militar…

 

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