Un deseo o un misterio de la mente de lo más profundo de mi ser (o inser)
un deseo, un misterio o una pregunta sin respuesta alguna

Sin haber hecho lo deseado con las teclas de un piano o las cuerdas
de un charango, habla mi espíritu como si tuviera alma cierta

Y ubicada donde pueda verla, tocarla y comentarle todos mis porqué
y no otra dudosa apocrifidad de un ridículo inventor de almas, espíritus

Consciencia y todo lo que mi inquisidor nunca aceptó buscar
en mis adentros por temor a ser atrapado y descuartizado

Como hicieron conmigo, aquí encerrado en esta prisión de carne y caos huecos
que como toda carne se va pudriendo hasta fenecer y desaparecer

Y a elección de ellos en mesa redonda, los gusanos definen
si aceptan mis partes o escapan por cada poro de ese hermoso cajón podrido

En búsqueda de otro cuerpo inerte, entre tantos millones por elegir…
como consuelo…en yanquilandia no existen los gusanos, todos escaparon del genocidio…

Sigue leyendo a Óscar Alberto Marchesin