Mi ser no es más grande que el universo matemático

De los genios creadores de los seres habitantes

De ese universo

Es algo más pequeño y le aguardan nuevas partes

De futuros componentes                

En el no caven todos mis dolores, mis broncas, mis colores

Mis sentimientos, mis amaneceres, mis lecturas

Y escritos nocturnos

Poseo un cúmulo de sensaciones y lamentos

Ancestrales, sobrenaturales

Que dibujo en letras de papel para alguna botella de mar

Que se los lleve

Por ello necesito hacer lo que hago y ser lo que soy

Dentro de esa fina partícula molecular que compone

La más mínima expresión en que pueden mis genios

Dividir su universo y sus seres

Porque en mi ser no cabe el hombre

Para extraer lo que lo ocupa

Sus ansias angustias sus terrores muertes diarias

Sus complejos e ideas

Yo voy al hombre y el hombre se va por las veredas

Entre los charcos siempre

Qué grandes son los charcos incontenidos

Por las veredas de la lluvia

Pero no todos los hombre caben

El agua lava las almas y muchos no se atreven

Las veredas son inmensas y a su vez pequeñas

Para el hombre, las veredas son más grandes que mi ser

Y mi ser no llega, se desintegra, se esparce, disemina, descree

De esa indivisibilidad

Que conforman los charcos y las veredas

Las veredas son más grandes que mis ser y mas pequeñas

Que mi mundo

El mundo real es muy pequeño, frío, deforme

Incondicionalmente imperfecto, mal proyectado

Y peor concebido

Debemos forjar artesanalmente un mundo nuevo, ideal

Para no caer en los confines de la nada aparente

Un piso nuevo para pisar la tierra firme

Y mirar un cielo limpio hacia abajo

Desde un árbol diferente

Y hallar detrás del sol rojo la luna aún desconocida

Tan cuadrada

Y si lógicamente no somos descubridores

De límites infinitos

Parirèmos continentes sin fronteras, ni colores, ni religiones

Ni banderas

Esas barcazas chinas en que abunda y sobra la gente

Sin tierra que pisar

Esas gentes, esos colores en los rostros

Amarillos, rojos, negros

Esos colores en los ojos de los rostros

Alejados del blanco tanto

En los otros planetas de mi pensamiento

Esos que a menudo visito

(O realmente habito y solo éste de paso transito !)

Disgregando partes de mi ser repartiendo cuerpos caídos

De la tierra

Todos mis dolores todos, mis colores

Todas las veredas y sus charcos, todas las enmiendas

Todos los universos, todos los agujeros

Todos los locos, todos los genios

Todos los hombres, todos los deseos

Todo no cabe en mi ser, sin llegar a estallar mi mundo

Mi ser no es más pequeño que el universo

Se ahoga cada segundo en cada charco de cada vereda

Mi ser no llega a ocupar el más infinito vacío lugar

Sigue leyendo a Óscar Alberto Marchesin